Ayer, viernes día 23, se desarrolló por los alrededores de La Plaza de La Aldea, un recorrido histórico comercial dirigido a un grupo inscrito a tal efecto, según convocatoria realizada por el Ayuntamiento, para poner en valor los contenidos de un tríptico, presentado en el mes de agosto, sobre aspectos etnohistóricos, titulado Puntos de la Memoria Histórica Comercial de La Aldea (I). La Plaza, elaborado por el cronista oficial Francisco Suárez Moreno.
El proyecto forma parte de una plan de la concejalía de comercio del Ayuntamiento de La Aldea, que dirige Isabel Suárez Sánchez, del que también ya está hecho está hecho el segundo documento que abarca la línea de comercios históricos situados desde La Plaza a El Barrio. Contienen información histórica comercial de cada calle, mapa de localización e imágenes.
La puesta en marcha de este primer recorrido la hizo el propio cronista acompañado de la técnica en turismo y cultura Rocio Araña, organizadora del acto, para comprobar in situ la aplicación didáctica del documento. Suárez Moreno, con su experiencia docente, explicó el uso didáctico del documento y a la vez contó no solo la historia comercial de la zona sino muchas anécdotas de establecimientos existentes desde mediados del siglo XIX. Y animó a intervenir a los partícipes en el acto con sus experiencias vividas por esta zona, resultando un acto entretenido y formativo de alto nivel etnohistórico. Como ejemplo de ello fue el tiempo dedicado, al final de recorrido, en la casa de Rodríguez Marrero, en El Lomito Blanco, Barranquillo de La Plaz, casa donde no solo tuvo varios establecimientos comerciales (tiendas, ferretería…) sino una larga historia explicada por el cronista y por el propio residente en la misma y heredero Oscar Rodríguez que ofreció documentos del siglo XIX y cuentos de un luctuoso y novelesco suceso acaecido en 1898, en su casa; lo que aprovechó el cronista para explicar conceptos sobre la memoria de cada lugar contada desde una visión histórica global mejor aún «si es lo relata la gente del mismo punto histórico», indicó Suárez.
Y es que el espacio recorrido ayer en esta primera ruta es propicio a ello pues si a principios del siglo XX, se contaban solamente con una panadería y media docena de tiendas de comestibles y tejidos, en la mediana de esta centuria ya había más de 30 establecimientos y servicios públicos de todo tipo (escuelas, médicos, tiendas de comestibles, bares, farmacias, academias de costuras, dulcerías, ferreterías, mercerías, perfumería, imprenta, heladería-horchatería...), cuando hoy se pueden contar con los dedos de una mano.





























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