Música para aunar los recuerdos supone una vía de escape para Geño Aguiar, donde se oxigenan bosquejos que abarcan desde finales de los años 70 hasta la actualidad.
El artista guiense nos ofrece su memoria visual mediante láminas indigenistas y figuras de su pasado “norteño” que, en esta ocasión, se insertan en los recuerdos del Callejón del Molino en San Roque, bajo un invierno lluvioso que pinta de verde los aledaños del Barranco de las Boticarias, provoca juegos del agua por el cauce en la Acequia Alta e invita al paseo junto a plataneras y la Cañada.
El discurrir del agua, paralelo al discurrir del tiempo, ha encontrado eco en el tema musical Piedra de barranco, del compositor agaetense Manuel Sosa, de exquisita sensibilidad. Esta obra es interpretada con sorprendente sentimiento por Mari Nati Saavedra junto a Los Cebolleros.
El documento gráfico expuesto es una transición hacia el mundo de la ilustración, tanto de la novela, actividad en la que Geño Aguiar está inserto actualmente convirtiendo en plumillas el próximo trabajo literario de Josefa Molina, como de la posible ilustración arquitectónica, cuyo resultado se desvelará en futuros proyectos.
Finalmente, es intención de Geño Aguiar retornar al cauce natural de su labor creativa: la pintura al óleo sobre lienzo.
María Victoria Padrón Martinon


































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