Hace ya algunos años, en 2008, en el denominado Recinto Ferial, al lado mismo de la iglesia, en la zona que llaman de La Capellanía, se descubrieron diversos restos arqueológicos.
Como en aquel tiempo parece ser que no había ni disposición ni presupuesto, volvió a taparse todo para que los coches pudieran aparcar. Y hasta la fecha. Como quiera que el tiempo ha pasado, igual ha llegado el momento de cambiar el tono, el aire y la intención y dar el primer paso con valentía política e iniciar los trabajos de recuperación donde, tal vez, una parte de ese aparcamiento pase a convertirse en una especie de Parque Arqueológico, si es que tiene entidad para ello lo que enterrado está. Algunos creen adivinar que allí se encuentra la Arucas prehispánica, pero hasta que no se investigue no se puede saber.
En cualquier caso, ya va siendo hora de recuperar parte de nuestra historia y darle sentido, antes de que alguien se adueñe nuevamente de la llave y nos deje como huérfanos históricos: tirados, olvidados y sin pasado. ¡Y en el fondo del mar!
¡Ya toca!, ¿no?
Juan FERRERA GIL




























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