La Tertulia Palmera que muestra la imagen es tan universal como lo es la isla: pequeña, sí, pero llena de nombres y lugares que la agrandan y le dan personalidad contrastada y única, que no solo la hacen diferente sino que con su hablar cantarín expanden su modo de estar y ser en el mundo. Por eso la Tertulia Palmera de la foto es tan común: no se diferencia de otras; en ella se refleja el paso del tiempo y las costumbres que han ido desapareciendo. Así que este “gabinete de crisis” improvisado tiene tantas lecturas como años vividos por sus tertulianos, donde las distintas situaciones experimentadas se reproducen cada mañana para afirmar, sobre todo, “lo bien que lo hicimos en su momento y lo que le dije clarito al dueño”.
Y, así, cada mañana, siempre que el tiempo lo permite, saludan al alcalde y, de vez en cuando, al presidente del cabildo, “que es como el jefe de la isla”, dice uno de ellos. Los demás asienten al tiempo que le recuerdan al primer edil lo efímero de su cargo “y que no pierda de vista la interinidad que disfruta”. Pero nadie hace caso; bueno, al menos aparentemente. Algunos consideran que han sido elegidos por Dios para vivir en el cargo siempre. Y eso nunca sucede. Nunca. Otro motivo de conversación. Y controversia.
Juan FERRERA GIL






























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