Mascotas y trabajo, ¿en serio?

Zeneida Miranda Suárez Viernes, 15 de Julio de 2022 Tiempo de lectura:



Después de una época de “calma” tras una tormenta laboral y de emociones, vuelvo al ruedo de los artículos con un tema que, sé de sobra, me va a granjear muchas enemistades.



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Hace poco leí un comentario de un señor en una red social en el que contaba lo feliz que estaba por haber llevado a su mascota al trabajo. Contaba que el perrito se había portado muy bien, que había podido hacer unas cuantas (muchas) paradas durante la jornada para sacarle a pasear y hacer sus necesidades y que él se había sentido acompañado y por ende había desarrollado su actividad laboral con mayor eficacia.

Pase por delante, que estoy a favor de que a los animales se les cuide, se les quiera, se les respete, se les eduque, se les mime y todo lo que sus dueños quieran hacer puesto que entendemos, son personas responsables que se han hecho cargo de un ser vivo con toda la intención de darle una buena vida. Hasta ahí todo correcto. Alimento, higiene, invertir en su salud, etc pero ¿llevarles al trabajo?

Me cabeza hizo ¡¡ploff!! Y explotó. Y se me plantearon un montón de dudas, muchísimas, pero una en concreto, que además vi en los comentarios del post que más gente había tenido. Voy a permitirme el lujo de personalizar un poco el artículo.

No soy madre, por el momento, pero al leer que ese señor se había llevado a su mascota al trabajo, lo primero que me vino a la cabeza fue “¿Y porqué tengo que dejar a mi bebé de cuatros meses con su abuela, si tiene suerte de tener, o en una escuela infantil cuando acaba mi baja de maternidad?” “¿Porqué no me puedo llevar a mi hijo al trabajo?” No me gusta generalizar, a lo mejor hay empresas que tienen servicio de escuelas infantiles para los hijos de sus empleados, pero en su mayoría no. Y nos encontramos con unos padres teniendo que conciliar vida familiar y laboral. Moviendo horarios, con los niños de un lado para otro, dejándolos desde muy pequeños al cuidado de otras personas.

“¿Porqué de la misma forma que una persona puede llevar a su mascota al trabajo y parar X veces en su jornada para atenderle, no puede una madre o un padre llevar a su bebé y tener su tiempo para darle de comer y asearlo”?

¿Es este el mundo igualitario que queremos? ¿O la igualdad solo nos interesa en determinados aspectos?

Repito, este no es un artículo en contra de los animales ni mucho menos, simplemente me planteo en qué momento parecen tener más derechos que los humanos, o que los humanitos que no pueden ir con sus padres a la oficina.

Me imagino la imagen y me parece desoladora. Salir por la mañana temprano para ir al trabajo, dejar al niño en la escuela infantil, decirle adiós con el corazón encogido y mirar por el retrovisor y sonreír a Toby que se va conmigo al trabajo.

¿En serio?

Zeneida Miranda Suárez


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