Un año y medio después de solicitar la activación del protocolo de acoso laboral ante las “continuas y reiteradas amenazas, manipulaciones y vejaciones” que aseguran haber padecido por parte de su jefe de servicio, dos médicas residentes del Hospital de Nuestra Señora de La Candelaria, en la isla de Tenerife, se ven forzadas a abandonar Canarias y desplazarse hasta la Península para poder continuar formándose en la especialidad de Cirugía Pediátrica. Pagan las víctimas como siempre.





























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