Enhorabuena y felicidades, campeones

Opinion

tomasarmasLlegado el mes de junio, ya la temporada se va dando por finalizada. En todas las competiciones, unos equipos han conseguido campeonar, otros ascender, otros obtener el objetivo marcado; enhorabuena y felicidades.

Pero este artículo de opinión va dirigido a todos los que se quedaron en el camino en ese intento. A los equipos que llegaron a la promoción y no lograron el ascenso. A los que trabajaron por llegar a esas posiciones de privilegio y se quedaron a las puertas. A los que intentaron mantener la categoría y no lo consiguieron.

Sobre todo, va dedicado a aquellos conjuntos de fútbol base que se clasificaron en la parte media o baja de la tabla; que tuvieron problemas a lo largo de la competición para conformar un equipo completo y, por tanto, muchas dificultades también para realizar los entrenamientos en buenas condiciones; que tenían que utilizar jugadores/as del equipo inferior para el superior por la escasez de efectivos, pero que demostraban que en ambas, el papel desempeñado era inmejorable; que ganaron pocos partidos pero pusieron mucho empeño en el intento y daba la impresión de que las victorias o empates tenían un sabor mucho más agradable; que recibieron muchos goles en contra y pocos a favor, pero estos últimos tenían un valor muy superior y se festejaban como trascendentales.

Hay que reconocer que, en la mayor parte de los casos, los que suelen alcanzar la recompensa al trabajo de toda una temporada son los equipos más regulares y los que cuentan con mayor cantidad y mejores efectivos.

Porque, vistas las condiciones del fútbol base actual, para la gran mayoría de clubes, el objetivo fundamental de sus equipos debería ser “intentar jugar bien”, por encima incluso de ganar; porque, jugando bien, hay muchas más opciones de ganar. Pero, además de “intentar jugar bien”, hay que añadir otra premisa fundamental: disfrutar. Y hacerlo todos: jugadores y jugadoras, entrenadores y entrenadoras, directivos y directivas, familias, y, además, el eslabón importantísimo y fundamental de este bonito deporte, árbitros y árbitras. Porque, es evidente que, si los niños y niñas juegan disfrutando, el resto de implicados en esos entrenamientos, en esos partidos, en esa relación futbolística, lo van a hacer también. Y disfrutarán en todos los ámbitos: en los entrenamientos (que es en uno de los aspectos donde más tiempo pasan relacionándose entre ellos), en los partidos (el acto principal de todo el engranaje), en los colegios y en las calles, (incluso en estos interactúan y hablan más de fútbol que en los mismos entrenamientos).

Por experiencia de muchos años, es primordial que las relaciones entre los niños/as de todos los equipos, tanto en los centros educativos, en los barrios o en las zonas de convivencia, sean amistosas, positivas, empáticas y estén siempre cargadas de deportividad. Porque es desde aquí desde donde se va a ir construyendo el pilar fundamental de la posterior cordialidad futbolística entre ellos.

Enhorabuena y felicidades, campeones (niños/as, entrenadores/as, árbitros/as, directivos/as, familias, aficionados/as), por el trabajo, por la lucha, por la entrega, por el sacrificio, por la paciencia, por la perseverancia, por la empatía, por la resiliencia, y, por encima de todas las cosas, por el disfrute; y a seguir intentándolo durante muchas temporadas.

Tomás Armas Armas
Entrenador nacional de Fútbol. Técnico deportivo superior en Fútbol.
Maestro jubilado especialista en Educación Física

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