Figuras en el trasluz de la luna
Todo pasa y todo queda, me dice Machado en una de sus obras más universales.
Inevitablemente los recuerdos de una juventud privilegiada se agolpan en mi mente, tardes de romerías que acababan al alba danzando detrás de la banda de música y su diana floreada; días enteros en la playa de atrás, que en ocasiones sobraba hasta la ropa.
Amores de aguadulce, hogueras de humo gris que purificaban el alma y formaban figuras en el trasluz de la luna que hacían volar la imaginación.
Noches de guitarra melancólica, romántica, donde más de un amor nació.
Amores que se convierten en desamores, pasiones sin compasión y por supuesto, compasión sin pasión.
Sin duda todo pasa y todo queda, me dice el autor del verso, pero no sé si él realmente pudo disfrutar de unos años jóvenes tan privilegiados como los míos.
Miguel Rodriguez Romero






























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