La pasarela nueva “conduce al cielo”.
Y en los momentos más silenciosos el camino se hace más corto. Luego, arriba del todo, donde percibimos que los coches pasan casi volando, tenemos la sensación, casi vertiginosa, de querer llegar cuanto antes al otro lado. Se trata de atravesar un camino en el que las dos orillas hablan momentos distintos. Cuando la visión de la Montaña de Cardones se planta ante nosotros, en la bajada del puente, según el sentido que se observa en la imagen, nos parece tan cerca que podemos incluso saludar a los conocidos. Tengo para mí que la isla cada vez se hace más pequeña.
Y esta pasarela nueva, recién estrenada, que atraviesa la Circunvalación aruquense, da fe de esta confirmación personal. O eso creo.






























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