Ha muerto una gran señora. Era dulce, culta, educada y muy afectuosa. Imposible no quedarse prendado de ella sólo con conocerla.
Quede para otros más doctos que yo el escribir lo mucho que María Mérida hizo por la cultura y el folclore de Canarias, donde estará ya para siempre como parte inseparable de la misma y de su devenir en el último siglo.
Yo tendré para siempre el honor de ser quien la propusiera como pregonera de las Fiestas del Pino del año 1996; que ella elaboró con la ayuda de muchos amigos -entre otros, la de Luis Armando Doreste- con el texto que a continuación transcribo y en el que hizo lo que más quería y sabía: cantar a Canarias las canciones que más le llegaban, ligadas a la isla y Teror y que interpretó enhebradas sabia y dulcemente entre las palabras del pregón.
La noche de aquel 30 de agosto la voz de la ilustre herreña ensalzó la historia y grandezas de Nuestra Señora del Pino, sus fiestas y las de la Villa de Teror.
PREGÓN DE LAS FIESTAS DEL PINO 1996
“Emocionada por tan alto honor que me ha brindado el Ilustrísimo Ayuntamiento de esta Villa Mariana de Teror, para pronunciar el Pregón del Pino 1996, en la Fiesta Mayor de la Gran Canaria, en torno a Nuestra Señora la Virgen del Pino.
Para esta humilde cantante representa un delicado compromiso tomando en cuenta que lo único que he hecho en la vida y durante más de sesenta años es llevar la Voz de Canarias por medio de la música y las canciones de nuestra bendita tierra.
TEROR, SANTUARIO DE GRAN CANARIA
Cuarenta y cuatro años nos separan desde que en 1952 arrancara la romería ideada por el maestro historiador y creador de la Canción Canaria, don Néstor Álamo, cronista que fue de esta Villa de Teror y de nuestra isla. Inspirado estaba don Néstor en los sueños artísticos de su gran amigo el artista pintor don Néstor Martín Fernández de la Torre, con los romeros, las carretas, camellos y los frutos de toda la isla y Néstor Álamo contó con la estimable colaboración de Monseñor Socorro Lantigua, del Excmo. Cabildo de Gran Canaria y de los Patronos de la Virgen.
La tradición se cumple cada siete de septiembre en el pórtico mayor de la Basílica, bajo la atenta y sagrada mirada de la excelsa Señora la Virgen del Pino, y es cuando toda Canarias y visitantes ofrecen sus corazones, en agradecimiento y promesas a la Gran Señora y de paso, conoce la belleza de la Villa del Pino, su historia, sus gentes. Teror, (Aterura-Aterore) como llamose en tiempo de nuestros aborígenes, núcleo habitado antes de la conquista y con muy escasa demografía, y Teror, comienza a latir en el corazón de toda Gran Canaria, cuando aparece un día 8 de septiembre de 1481, la Sagrada imagen de nuestra Virgen en el desaparecido Pino, al lado de la Torre de la primitiva Iglesia o santuario que ya existía en 1515, para convertirse en parroquia en el mismo siglo XVI.
Al visitar la Santa Iglesia Basílica para venerar a la Santa Patrona de Gran Canaria, observamos la majestad de la Torre Amarilla, la belleza del trabajo arquitectónico del Coronel Antonio de la Rocha y el proyecto del canónigo Diego Nicolás Eduardo en las escaleras que acceden al camarín de la Virgen. Cuando la pregonera acabe este canto la Virgen y a Teror, Gran Canaria vibrará de alegría y fervor ante la Patrona, desde las cumbres hasta las riberas, desde el fondo de nuestros barrancos y desde la mar en calma, se desbordará de alegría y todos los caminos tienen un solo norte, la Villa Mariana del Pino. Vendrán los romeros desde Artenara, con un mensaje de la Virgen de la Cuevita y cantando a la cumbre más alta, la canción del maestro Herrera:
Se encontrarán con los romeros de Tejeda y entonarán la más sentida canción de Néstor Álamo, con el himno representa do de nuestra isla:
Y vendrán también de la alejada aldea de San Nicolás, con la bella composición del maestro Miguel León.
Y así, querido pueblo y amigos todos, de todas las villas, pagos, pueblos y ciudades irán llegando a Teror; pueblo anfitrión siempre abierto y dispuesto a ofrecer a los romeros y visitantes, su amabilidad y nobleza. Se escuchará en la Plaza del Pino, las mejores canciones en honor a la patrona con recuerdos a Viera Plata.
Todo el pueblo de Teror, estará engalanado con sus balcones ataviados de plantas, traperas y bordados de la rica artesanía canaria, mientras las calles estarán repletas de bochinches y ventorrillos, para degustar las carajacas, el mojo picón y las papas arrugás.
Vino y ron para los romeros y en el Altar, las promesas, los recuerdos, las plegarias, tristezas, alegrías y la gratitud a Nuestra Señora la Virgen del Pino. Al caer la tarde, los romeros, van despidiendo la ofrenda siempre cantando con nostalgias y alegrías y se retiran los de la hermosa Arucas.
Los costeros de Mogán, Arguineguín, San Nicolás y del barrio de San Cristóbal, cantarán a Pancho Guerra:
También correrá el agua cristalina por los más hermosos valles, mientras, la niña, hila que hila, y mientras está cayendo la tarde del compositor Viera Plata. Gran Canaria, irá abrazando a sus romeros concentrados en Teror, ante su Virgen María del Pino, con los sentimientos puestos en la poesía y canción de Néstor Álamo, su isla amada.
Esta pregonera eleva en plegaria a la hermosa Virgen del Pino, para la salud y la prosperidad de este querido pueblo de Teror; para la isla de Gran Canaria, también para todas nuestras queridas islas, para los enfermos y para los hijos de esta bendita tierra más necesitados, a la juventud, futuro rico y noble que tenemos.
Por todos ellos rezo con este canto a nuestra Virgencita”
Teror la nombró Hija Adoptiva el año 2015; distinción que le fue entregada el 28 de agosto de aquel año tras el pregón que pronunció otra mujer, la terorense Lidia Quintana.
Años después hice la presentación del estreno de la canción “Palmarense Divina” del compositor Santiago del Rosario, que María Mérida interpretó acompañada de un coro de palmarenses en honor a Nuestra Señora de las Nieves en la iglesia de Las Huertas de mi barrio natal de El Palmar de Teror, el 24 de julio de 2010. El acto de presentación de la nueva canción formó parte de la programación de las fiestas de aquel año y tuvo lugar a la llegada de la imagen de la Virgen desde la Ermita de la Peña.
María -señora, educada, sensible, afectuosa siempre- compartió parte de una maravillosa tarde el día anterior con mi madre, cuando ya el cáncer que acabó con ella al año siguiente comenzaba su avance final.
Se lo agradeceré toda mi vida.
¡Hasta siempre, doña María, desde mi corazón enternecido!

































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