En la casa que muestra la imagen, imaginamos que cerrada hace ya algún tiempo, una señora de nombre Memela sacaba fotos tamaño carnet con una cámara vieja, de aquellas en las que el fotógrafo se escondía tras un paño. Allí fuimos a parar cuando las matrículas de nuestros años juveniles se sustanciaban.
Tenía el armatoste en el patio de su casa, donde las fotos se colgaban en las liñas y se mezclaban con ropas caseras. Y allí recalamos en nuestra primera juventud con el fin de inmortalizar la imagen que teníamos entonces para los papeles oficiales, con póliza y sin póliza, o para el DNI. Es verdad que en Arucas había otros fotógrafos con ideas más modernas y con mejores cámaras. Sin embargo, Memela resultaba todo un referente en el que la tecnología apenas se tenía en cuenta.
Siempre reservábamos la cámara de Memela para las fotos carnets.
En fin, una mujer especial. Y muy educada.
Sin embargo, recuerdo su cámara pero no su rostro.
¡Qué cosas!
Juan FERRERA GIL






























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.220