Un perro especial
Y de pronto llegó como todas las cosas buenas o malas de forma imprevista. De repente apareció por la calle un perro vagabundo, al principio como uno más de los muchos que son desplazados de las calles principales porque molestan y solo piden con la mirada un bocado que mitiguen su hambre, pero son inmediatamente desalojados y éstos continúan en busca de algo que calme la vital necesidad. Así llegó a nuestra calle un perro de raza Collie.
Al principio pasé a su altura y me miró, pero a pesar de su esquelética flaqueza tenia algo que transcendía de su condición. Desde ese momento el animal eligió de todo el vecindario la acera a la altura de la puerta de mi domicilio, siempre que salía a primera hora de la mañana o llegaba, el perro estaba allí, algunos vecinos ya lo asociaban con la propiedad. No había habido ningún trato a favor ni reproche hacia el animal por eso creo que escogió el lugar.
Cuando estaba ausente por mis trabajos el animal desaparecía pero al llegar o salir de casa allí estaba nuevamente esperándome, hasta que en una lluviosa noche desperté y a través de la ventana miré y el animal estaba acurrucado en el zócalo de la puerta y no pude remediarlo. Baje, abrí la puerta y le dije .- “ Entra, ésta es tu nueva casa “.-
Ese animal tenía algo especial. La familia presumía de conocer mi regreso a más de dos kilómetros de distancia porque habían observado como el animal tenía el tiempo controlado y se ponía en situación trasladándose al balcón de la vivienda ante mi inminente llegada, y en ocasiones cuando ladraba coincidía siempre con un mal día que había tenido.
Los vecinos rumoreaban que cuando algunos de ellos enfermaban y los trasladaban en ambulancia hasta algún centro sanitario, el perro siempre aullaba, y que cuando cambiaba su tonalidad de forma lastimosa significaba que el pronóstico sería grave y que ya no volverían, porque ya así había sucedido en otras ocasiones.
Siempre recordaré como entró en nuestras vidas y como se fue “ Rubito “ sobre una camilla en un dispensario por una grave infección mirándome fijamente a los ojos y lamiendo mi mano. Nunca le olvidaré.-
“A Rubito. Mi Collie“
Andrés Bolaños Jiménez.




























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