LA BRISA DE LA BAHÍA (40). Innecesarios e imprescindibles, Rubén Mettini

Las huellas de las distintas narradoras se nos antojan imprescindibles para concretar el texto.

Juan FERRERA GIL Lunes, 20 de Septiembre de 2021 Tiempo de lectura:

Mettini

     

La capacidad imaginativa que Rubén Mettini, Innecesarios e imprescindibles, Ediciones Garoé, Arucas, 2021, muestra en este conjunto de relatos es directamente proporcional a su experta escritura y, tal vez, queremos creer, a otras tantas vivencias personales que conforman esta interesantísima propuesta. Además, Mettini conoce lugares diversos (¿incansable viajero?) y los pone en relación directa con el dominio del lenguaje que maneja a su antojo y donde la índole del relato creado se ubica claramente: mundo variado, culto, con expresiones adaptadas a las distintas atmósferas, verosímiles, y en las que los personajes son conducidos por una narradora (excepto en una ocasión, que deja la voz a un sacerdote), como si la mujer fuera la única capaz de captar detalles que los hombres suelen dejar atrás: como efectivamente sucede. Las huellas de las distintas narradoras se nos antojan imprescindibles para concretar el texto.

     

Y esta característica del punto de vista femenino es todo un valor que define particularmente la historia y la convierte, tal vez, en el hilo común desde el que Rubén Mettini engarza estos relatos bien montados, mejor estructurados y con un ritmo narrativo que tiene que ver, y mucho, con el contenido. A pesar de que están basados en diez cuadros de Edward Hopper (1882-1967), lo cual es todo un riesgo, donde la mujer acaso sea el elemento central del pintor (¿de ahí la voz narrativa femenina?), Mettini les da la vuelta, incluso por momentos parece prescindir de ellos y les otorga un matiz propio y personal de su mirada literaria: los cambia de lugar y de tiempo y la imagen inicial crece en calidad y visión nuevas. Es Rubén Mettini (Buenos Aires, 1948) un escritor que sorprende en su calidad narrativa y en la construcción de peripecias variadas que muestran un peso literario definido y personal. Un escritor en toda regla.

   

Los distintos temas, tan variados como universales, hábilmente tratados y retratados resultan: sus distintos personajes ofrecen un mosaico de puntos de vista tan novedosos que por esa misma razón el relato crece y se agranda en nuestra imaginación. Además, una forma de contar ágil y directa sirve para confirmar que Rubén Mettini maneja con gran acierto unos relatos que no solo reflejan geografías diversas, quizás fruto de su alma viajera, sino pareceres propios y miradas únicas.

   

Y el ver reflejada la realidad, tan distinta a la del lector, nos sorprende y nos atrapa en su punto de inflexión. Y de interés, claro. En definitiva, un libro que sorprende. Y eso no siempre se consigue. No se lo pierdan.

 

(enseñArte, 51)



 

 

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