Talibán: ¿a qué huele?
TALIBÁN huele a “macho faldú, a mentira permanente, a polvo del desierto, a sangre reseca, a cabra vieja y a opio nuevo; a miedo constante y a amenaza recurrente; a intransigencia y a concepción medieval del mundo, a palabras huecas y vacías; a vida sin música, a risa prohibida, a barba sucia y a calzoncillos calientes; a desprecio, ignorancia y a islam malinterpretado; a viejos clérigos trasnochados y armados; a golpes de vara y a violencia doméstica; a no-Estado, a sumisión, a corrupción, a machismo secular y a “mierdaseca” imperial y de tribu…
TALIBÁN convertirá la vida en una ametralladora donde la esperanza se esconderá tras el rostro de una mujer que no reirá,
que no cantará,
que no estudiará,
que irá siempre un paso por detrás de unos guerreros ignorantes y envalentonados que hablarán reiteradamente de “¡valle de lágrimas!”…
TALIBÁN: mundo exclusivo de hombres, “divinos y superiores”, que en sus demudados turbantes lucirán el dolor y la muerte…
Y el desprecio permanente a la mujer…





























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