La imagen es reciente: el ejemplo claro que definió al norte de la isla no hace mucho tiempo: plataneras que desembocan en la orilla misma del mar. Hoy, todos los terrenos sin cultivar fueron no hace tanto cercados de plataneras que ofrecían una estampa verde en la isla agrícola. Pero ya no es así: los tiempos son otros y los vaivenes económicos se desplazan tan libremente como las nubes del cielo. Pero aún quedan sitios.
Por eso creo que la imagen habla por sí sola: terrenos cultivados y casas cercanas que hablan de un estilo de vida: entre tanto movimiento, todavía hay gente que sigue mirando al cielo esperando la divina lluvia que cubra los campos, sin destrozar nada, a ser posible.
Pero nunca llueve a gusto de todos!!





























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