Yo no sé lo que significa “desde arriba”.
Es más: ignoro si es una sensación o acaso el deseo “de ser el Dios de las miradas infinitas”. En cualquier caso, sí presiento que son apenas unas posibles interpretaciones de la realidad. Allí, desde el silencio, la mirada consigue librarse de prejuicios estrechos. Y eso resulta muy positivo. Abrir la mente y proyectarla en toda su amplitud no es solo contemplar la tolerancia sino, además, el íntimo deseo de ponerla en práctica. Sí creo que “desde arriba” la libertad se expande y el respeto al otro adquiere los límites fronterizos que se pierden entre las nubes del cielo.
Por eso mirar “desde arriba” no es ejercer la altanería ni la distancia; solo es otro punto de vista desde el que otear la tolerancia.





























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