Crisis o chantaje

Opinion

leonilomolina2021Se echa en falta la celeridad en la respuesta, la que el presidente del gobierno de España tuvo con la situación generada por Marruecos en Ceuta y Melilla. Me refiero a que no ocurrió de ese mismo modo con Canarias cuando, de manera reiterada y en la práctica totalidad de las islas, aparecían las barcas con personas buscando un lugar donde lograr un futuro mejor. En Canarias, como también sucede en ambas ciudades autónomas, no perdieron ocasión quienes han hecho del odio bandera política. Los argumentos, o mejor las frases hechas, los mismos: la invasión. En Canarias, para sonrojo de quienes presenten algo de actividad cerebral coherente, se refirió a un ejército de jóvenes dispuestos a comenzar la nueva conquista de España por las islas. Ignoraba este individuo, no sé cuál era el motivo, que el Archipiélago se encuentra en aguas africanas. Tampoco debió tener tanta importancia. Es lo que tiene poseer como único texto de lectura la etiqueta de una lata de pimentón.

Pero volvamos al lío. Este no es otro que lo acontecido en pasadas fechas en ambas ciudades autónomas. En una más que en otra, por la facilidad para alcanzar territorio español. En esta ocasión, si continuamos haciendo caso a las majaderías del pimentonero, se trataba de niños y niñas soldado. La multitud que se introdujo en las playas del Tarajal, como se pudo comprobar en las imágenes, era bastante joven. Demasiado joven para quedar expuestos a los riesgos que supone arrojarse al mar para alcanzar la costa ceutí. Que como se comprobó —a pesar de las mentes lúcidas que nos arengan— nada tenían que ver con un ejército.

Los motivos, sobradamente conocidos, nos retrotraen a tiempos en los que, agonizante el dictador, aprovechó el padre del actual monarca marroquí para empujar a sus súbditos a la que se conoció como marcha verde. En aquella ocasión y ahora también en parte, fue el ejército, destacado lo que fuera la colonia española hasta aquellas fechas, quien hubo de poner límites a aquella penetración de personas de origen marroquí, que por la vía de los hechos se anexionaba el territorio saharaui. Como causa de ello, quienes vivían en dicha colonia regresaron a su lugar de origen, pues se llevó a cabo —mal como no pudo ser de otro modo— la descolonización del Sahara Occidental. Lo que ha venido aconteciendo desde aquellas fechas, ya forma parte de la historia. No digna de recordar, en mi opinión, por todos los errores que se fueron encadenando. Acaso como consecuencia de ello, se hayan producido los recientes.

Las causas de los hechos acaecidos, donde las imágenes de niños y niñas de corta edad llegando a nado hasta las costas ceutíes dieron la vuelta al mundo, se atribuyen a la presencia en un hospital logroñés del líder de los saharauis. En este caso, del Frente Polisario con sede en los campamentos de Tinduf. Según los marroquís, la presencia con fines humanitarios de dicho individuo, resulta una afrenta para ellos. Para mostrar su molestia y repulsa, no solo tuvieron con llamar a su Embajadora en España, sino que utilizando a menores de edad quisieron originar una crisis en las ciudades autónomas. Algo lograron, pues durante algunos días generaron un caos en las calles de Ceuta. Donde tras llegar en condiciones nefastas, vagaban sin rumbo cierto por la ciudad. En algunos casos, sin considerar con mucho detalle las condiciones, edad o circunstancias de quienes accedían, les devolvían directamente al territorio marroquí. Eso sí, con mejor o peor fortuna, pues hubo momentos en los que se permitió tal hecho, mientras que ocurrió lo contrario en otros. Se puede colegir, que para resolver un chantaje se actúa de modo poco acertado.

Como no puede ser de otro modo, por aquello de pintar calva a la ocasión, la derecha, valerosa y la cobarde respectivamente, aprovechó el hecho para responsabilizar al gobierno de Pedro Sánchez de la situación. Eso y el despliegue de la valerosa brigada defensiva de la ultraderecha, dispuesto a arengar a las masas, advirtiéndoles de la situación tan grave y nefasta para la integridad del territorio español. Ya se sabe, son deudos de la «una, grande y libre». En resumidas cuentas, la derecha y la ultraderecha hicieron el trabajo al monarca marroquí en su presión a España. Lo que viene denominándose patriotismo de charanga y pandereta, / cerrado y sacristía. Lo habitual en estos casos. De cualquier modo, la fortuna ha querido que se resuelva el asunto, o no. Me refiero a que, a pesar de que todo está más o menos igual (con menos presión es cierto), han encontrado un nuevo entretenimiento. En esta ocasión, ahora van como pollo sin cabeza a preparar otra foto en Colón. Todo forma parte de la normalidad, y fieles a las tradiciones reanudan su adhesión inquebrantable a los principios de la Plaza de Colón. Las consecuencias de no poseer un programa serio de gobierno, valiéndose de una crisis fruto del chantaje marroquí.

Leonilo Molina Ramírez


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