La terminal
Llevo viajando casi dos años entre islas, como mínimo una vez al mes; conozco los aeropuertos, los aviones y, sobre todo, el denominado “Mojo picón”, que, de solo leer su nombre pintado en el alado artilugio, se me dibuja una sonrisa.
Si el inventor de semejante máquina hubiese sabido que le pondrían un nombre como aquel a tan poderoso aparato, habría pensado en cortarse las alas de la creatividad.
A lo que iba: aun conociendo cada recoveco del aeropuerto me perdí. Habían cerrado la terminal de las salidas regionales, me vi derivada de pronto a otra terminal que no conocía, traspuesta, preguntándome ¿dónde coño estoy?, y en un momento mi orientación se desubicó, perdió su norte, se le fue el baifo, quedó noqueada y un sinfín de sinónimos más. ¡Vamos, que iba como pollo sin cabeza!
No distinguía los carteles, ni era capaz de preguntar a los trabajadores, ya que no estaba acostumbrada a la relación con el personal, pues ésta solo consistía en un leve saludo mañanero de movimiento de cabeza sin mediar palabra.
En aquel momento, una aplicación como la de “google map” me habría salvado la vida.
Mi comportamiento acostumbrado al día a día del viaje, a base de ser automatizado, había sido trastocado de manera involuntaria y poco controlado por mi cerebro, por lo que, una vez cambió el escenario, saltaron todas mis alarmas.
Empecé a moverme por sus pasillos como loca mientras pensaba: “la gente va a creer que no he pisado un aeropuerto en mi vida”, “me están viendo entrar y salir del mismo sitio, creerán que soy rara o que estoy como una jaira”.
Ante el aturdimiento, me paré, cogí aire, miré a mi alrededor, tomé conciencia de mis actos y de mí misma, mandé a paseo a la parte inútil de mi cerebro y al pensamiento prejuicioso, y, aprovechando la utilidad de mi sentido común, me reencontré con mi sentido de la orientación.
Raquel Hernández Sánchez





























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.47