Pandemia vs pandemia
Era un típico martes, martes 25 de marzo de 2023 para ser exactos.
Gracias a dios, a la ciencia y a aquellas personas que lucharon la pandemia se ha extinguido. No hay covid. Ya no hay covid-19.
La vuelta a la normalidad cada vez es más clara, más contundente. Ya no hay toque de queda, no existen limitaciones de aforo para personas. Puedes viajar por el mundo, hacerle una visita a un ser allegado sin PCR. Puedes correr, bailar, beber, jugar. Ya de por sí en breve quitarán las restricciones de las máscarillas. Si, joder. Por fin.
Llegados a este punto, dos pensamientos entrarán en contraposición o en controversia. El de aquellas personas que hayan deseado estar sin mascarilla durante todo el periodo de tiempo que comprendió la transición a la normalidad. El de aquellos individuos que hayan sustentado miedo, pánico, temor durante la estancia del covid y que por consecuencia les será muy difícil el divorcio de la mascarilla.
Durante el periodo de estado de alarma y los años venideros hacia la transicion a la normalidad, el ser humano ha derrochado una cantidad inimaginable de dinero. El gobierno español posee una deuda de mas de 9 cifras. Han estado incrementando la deuda al unísono que la población ha malgastado su dinero en disfrutar de momentos de ocio efímeros.
Estamos a jueves 10 de noviembre de 2023.
El despertador suena, con una mala gana me levanto de la cama para ir a trabajar. No es mi devoción pero no queda otra pues tengo que costearme los gastos que implican el sustento de mi familia y el mío. Después de hacer lo que suele hacer el ser humano previamente al trabajo, llego a mi empleo.
Por sorpresa para mí, el jefe se encuentra con cara de pocos amigos pero lo que más me transmite inquietud son los murmullos de todos los compañeros.
Me siento en mi silla y en lo que estoy preparando todas los utensilios para realizar las tareas, me llama.
Me dirijo a su despacho, me indica que me siente y comenzamos a conversar. En esto que la conversación transcurre y me dice que me despide. Atónito con sus palabras le exijo una explicación.
El motivo es recortes de los trabajadores puesto que han incrementado sus gastos. Desesperadamente le digo que me baje el sueldo pero que me mantenga en la empresa. Le comento que a causa de la situación que hemos y se esta viviendo, mi mujer está en desempleo, que anteriormente nuestros ingresos equivalían a los gastos por lo que no pudimos ahorrar. Además, le digo que tengo dos hijos que mantener (él lo sabe). Mi jefe no da ''el brazo a torcer", dice que su tesitura es complicada que me comprende pero no le queda más remedio.
Y ahora vienen las preguntas.
¿Como lo hago para mantener a mi familia? ¿Como lo hago para costear el coche, la casa, la comida, la educación de mis hijos, el teléfono? Encima ahora me viene el impuesto del agua, el del coche. El próximo mes la luz, el seguro, la contribución. ¿Te suena?
Es la historia de muchas familias hoy en dia en pleno S. XXI, en 2021 la crisis está pero, "no hay peor ciego que el que no quiere ver". Hoy en día el Estado no te dice que ahorres, ni que tienen una gran deuda pública. Sólo te incitan al consumo y tú por miedo a la exclusión social consumes de una u otra manera.
El tiempo vuela y la crisis acecha, piensa como quieres que sean los años venideros.






























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