En la carretera aruquense de conexión con la nueva circunvalación ha desaparecido (ya saben: el progreso) una casa con palmeras. Bien es verdad que la casa ya no contaba con techo y que el entorno con las palmeras indicaba que allí una vez, hace muchos años, cuando todo era una finca de plataneras, hubo vida. Ahora, con el paso inexorable del tiempo y las nuevas necesidades, el diseño de la nueva carretera se la ha llevado por delante. Siempre nos hemos preguntado, al pasear por el lugar, qué vida llevaban entonces los que la habitaron. Y las palmeras, como fieles guardianes de la otrora finca, nos parecieron bellas e imponentes. Ojalá que las hayan podido trasplantar y logren sobrevivir en su nueva vida.
Las imágenes tomadas el otro día se han convertido en únicas, no por su calidad, no, sino porque son testigos de cómo el paisaje urbano va transformándose poco a poco y apenas logramos percibirlo. Esta vez, al menos, nos pudimos adelantar a la iniciativa urbanística. Y así les dejamos el recuerdo de cómo lucía hasta hace bien poco. Ahora será una carretera amplia con coches.
Es el progreso, amigos!!!





























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