El 8 de marzo, día de la mujer, es un día de lucha y reivindicación por la igualdad

Opinion

vanesaruizjimenezEste próximo 8 de marzo conmemoraremos el Día Internacional de las Mujeres en un contexto mundial condicionado por la pandemia originada por la COVID 19 y la crisis social y económica que ha traído consigo. En este 8 de marzo, en el que seguramente nuestras calles van a estar vacías por motivos sanitarios, y en que con toda probabilidad no se escuchará una vez más la voz de miles de mujeres y hombres reclamando con energía la igualdad. Pero no por eso ha dejado ser más necesario que nunca reproducir las reivindicaciones para combatir las desigualdades de género, al contrario, esta lucha no se va a interrumpir.

La pandemia ha puesto en evidencia la fragilidad de los avances conseguidos. También nuestra sociedad canaria ha sentido duramente el impacto de esta crisis, especialmente sobre las mujeres, tanto en situaciones de Violencia de Género como en ensanchamiento de la vergonzosa brecha socioeconómica y cultural de género. La persistencia del maltrato, vejaciones, abusos, violaciones, asesinatos, discriminación hacia las mujeres, arrojan cifras preocupantes e inaceptables. La pandemia también ha agravado la crisis de cuidados de nuestra sociedad con un claro incremento de sobrecarga de trabajo no retribuido de las mujeres. Pero también el impacto negativo en sectores laborales altamente feminizados como son los servicios de salud, educación o el cuidado de personas mayores, ha experimentado un serio empeoramiento de sus condiciones laborales y salariales, cuando no en desempleo, como es el caso de las trabajadoras del hogar y las auxiliares domiciliarias. Por otro lado, muchas mujeres han tenido verdaderas dificultades para la conciliación familiar durante este periodo.

Un ejemplo de ello es la modalidad de teletrabajo que ha evidenciado, entre otras cuestiones, la necesidad de fomentar una mayor corresponsabilidad en el reparto de las tareas domésticas puesto que éstas han recaído más en las mujeres. En estos meses de restricciones por todos lados, se ha comprobado cómo la llamada “sociedad de los cuidados” es más un eslogan publicitario que una realidad.

La precariedad y la pobreza han aumentado en sectores de mujeres, en especial, las más vulnerables, las que tienen familias a su cargo, las mujeres migrantes, los hogares monoparentales o las mujeres trans, entre otras. La renta mínima, el ingreso mínimo vital o la renta de inclusión o de inserción social dan mucho menos de lo que promete. Muchas de las que han intentado acceder a esas ayudas básicas puestas en marcha por las Administraciones con motivo de la pandemia, no han conseguido sortear las dificultades administrativas para conseguirlo, sufriendo gravísimas carencias para sobrevivir. Especial gravedad reviste la situación de las mujeres en situación de explotación sexual, para quienes se arbitraron ayudas a las que la mayoría no puede acceder.

No partimos de cero. Es indudable que se han dado pasos extraordinarios para la erradicación de las concepciones que sostienen la inferioridad de las mujeres. No obstante, aún
queda mucho camino por recorrer y muchos estereotipos sexistas que romper. Por ello, sumándonos a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, ponemos nuestra mirada en el papel fundamental de la mujer para construir un mundo más igualitario, más pacífico, más sostenible.

Desde las Naciones Unidas se apela a la esperanza, señalando que la crisis del COVID- 19 “brinda a los países y a los pueblos del mundo la oportunidad de transformar sus modelos económicos por medio de un contrato social renovado que dé prioridad a la justicia social y la igualdad de género”.

En nuestro ordenamiento jurídico se establece y prevé la obligación de los poderes públicos de promover la igualdad de manera real y efectiva. Tanto en la Constitución Española
(artículo 9), como en nuestro Estatuto de Autonomía que establece en el artículo 17 el Derecho a la igualdad entre mujeres y hombres. Donde se prevé de manera expresa que:

“1. Los poderes públicos canarios garantizarán la igualdad efectiva entre mujeres y hombres en el ámbito público y privado, y velarán por la conciliación de la vida familiar y profesional”.

Y

“2. Se adoptarán medidas efectivas para educar en valores de igualdad, no sexistas, así como políticas y acciones activas que proporcionen a las mujeres protección integral a las víctimas de la violencia machista, prestando especial atención a las medidas preventivas.”

Por todo lo expuesto anteriormente vamos a presentar mociones en las instituciones en donde estemos representados e invitamos a las restantes fuerzas políticas y a la ciudadanía a sumarse a estos objetivos que se exponen a continuación:

1. Impulsar y reforzar a las políticas propias en materia de Igualdad, como parte inseparable de las políticas encaminadas a la Agenda Local 2030 en nuestro ámbito.

2. Reforzar recursos propios de la asistencia y protección a las mujeres, incluyendo el aumento de personal en los servicios sociales del municipio (Cabildo, en su caso), con especial incidencia en las mujeres víctimas de violencia de género.

3. Promover la co-responsabilidad Pública en los trabajos de cuidado en tiempos de pandemia mediante el refuerzo de los servicios municipales de ayuda a la conciliación personal y familiar.

Y mediante de acciones de concienciación sobre la corresponsabilidad en las familias.

4. Contribuir al impulso de las Asociaciones de Mujeres y organizaciones sociales que trabajan por la Igualdad en nuestro ámbito.

5. Adoptar planes y medidas pro-igualdad en el ámbito de la política de personal municipal, en las empresas, en los sindicatos, en las asociaciones y en cuantas organizaciones sociales, culturales y educativas con la realización de “protocolos de acoso sexual-laboral” donde quede garantizado la atención y seguridad de las víctimas de este delito y familiares a su cargo, así como de las personas conocedoras de estos hechos y denunciantes.

6. La realización de campañas donde se promueva, con especial esfuerzo en la sensibilización social, la educación y la cultura por la igualdad de género.

7. Instar a las Administraciones Autonómica y del Estado al refuerzo de las Políticas Públicas de Igualdad y contra la Violencia de Género, con mejoras en las leyes y en los presupuestos para ello.

Vanesa Ruiz Jiménez (Secretaria de Coalición Canaria en Arucas)


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