Casa museo: "Johann Wolfgang von Goethe, en palabras de Fausto"

Josefa Molina Lunes, 09 de Noviembre de 2020 Tiempo de lectura:

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Mefistófeles: Quiero desde ahora obligarme a servirte y a acudir sin tregua ni descanso aquí arriba a la menor señal de tu voluntad y tu deseo, con tal que al volver a vernos allá abajo hagas tú otro tanto conmigo.

Fausto: Poco cuidado en verdad me da lo de allá abajo; empiezo por destruir este viejo mundo, ya que proceden de la tierra mis placeres, y ya que es ese el sol que alumbra mis penas; una vez libre de él, suceda lo que quiera. Poco me importa que en la vida futura se ame o se odie, ni que tenga esas esferas sobre ni debajo.

Mefistófeles: Si tal es tu disposición, puedes bien aceptar lo propuesto; decídete, y sabrás desde luego cuáles son las delicias que puede procurar mi arte, y te daré lo que ningún hombre ha llegado siquiera a entrever.

Fausto
Johann Wolfgang von Goethe

Ahora les pregunto: Si tuvieran una oferta del diablo de otorgarles sus más íntimos deseos a cambio de su alma, ¿la aceptarían? Conozco bien cuál sería mi respuesta, pero no la voy a exponer aquí. Aquí, en esta nueva entrega de ‘Las Casas-museos y sus moradores literarios. Un recorrido personal’ voy a hacer algo mejor: darles a conocer cuál fue mi vivencia cuando visité la Casa di Goethe dedicada al autor de Fausto en la capital de Italia, Roma.

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La citada casa-museo está ubicada en la Via del Corso 18, en las habitaciones en las que se alojó el poeta, pensador, científico y dramaturgo Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) durante su estancia en Italia, entre 1786 y 1788, junto al pintor Johann Heinrich Wilhelm Tischbein y otros artistas alemanes.

Durante décadas el edificio ha sido un espacio de encuentro para visitantes e inquilinos de nacionalidad alemana, entre ellos, Paul Heyse (1830-1918), el primer escritor alemán en recibir el Premio Nobel de Literatura, en 1910, y considerado en vida el mayor genio lírico alemán después de Goethe. Ahí es nada.

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El museo, dedicado a la figura de uno de los autores alemanes más universales, de hecho, ‘el último verdadero hombre universal que caminó sobre la tierra’ en boca de la escritora británica Mary Ann Evans (1819-1880), más conocida por el pseudónimo George Elliot, se inauguró como tal en 1997, siendo, hasta la actualidad, el único museo alemán ubicado fuera de Alemania.

Y es que, desde luego, este gran intelectual fue muchas cosas: poeta, novelista, dramaturgo, naturalista, científico, diplomático y un contribuyente fundamental del Romanticismo, además, de saber ‘codearse’ muy bien. No en vano entre sus amistades se encontraban algunos de los personajes más ilustres de la época como, por poner unos ejemplos sin mayor trascendencia (nótese la ironía) el general Napoleón Bonaparte, el gran compositor Ludwig van Beethoven, el poeta romántico Friedrich von Schiller y el filósofo Arthur Schopenhauer quien, por cierto, consideraba su novela Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister (1875-76) como una de las cuatro mejores novelas jamás escritas junto con Tristram Shandy, del escritor irlandés Laurence Sterne; La Nouvelle Heloïse del francés Jean-Jacques Rousseau y Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes. ¿A que al menos este último les sonaba? Pues eso.

Sin embargo, el libro que le encumbró como uno de los máximos exponentes del Romanticismo fue Las penas del joven Werther (1774), y tanto fue así que todo aquel que aspirara a ser considerado algún día como escritor, asumía el ritual de ir visitarle a Weimar con el fin de obtener alguno de sus consejos. Por cierto, que Goethe residía en Weimar, donde falleció en 1832, tras ser llamado por el príncipe heredero Carlos Augusto para formar parte de su consejo privado. Se conocieron cuando el príncipe tenía 17 años, quien no dudó en elevar su clase social a la nobleza. De ahí, el ‘von’ de Goethe.

5goethePero sin duda para la gran mayoría, Goethe ha pasado a la historia de la literatura universal por su inconmensurable Fausto. La primera parte estaba acabada en 1773, pero el escritor alemán la siguió retocando hasta finalizarla a principios de 1800, pero las guerras napoleónicas impidieron su publicación hasta 1808, siendo publicada su segunda parte en 1833, un año después de su fallecimiento.

Resumiendo mucho, Fausto aborda la historia de un hombre de ciencia que decepcionado de esta y de la vida, acepta un pacto con el diablo para que le devuelva la juventud a cambio de su alma. En estas que se enamora de Gretchen, también llamada Margarita, quien, al quedarse embarazada, es conducida por Mefistófeles al asesinato del bebé. Vamos, un dramón de tres pares de narices, pero un dramón maravilloso y único. Eso se los puedo asegurar.

Por cierto, que cavilando yo, ¿no habrá nombrado el ruso Mijaíl Bulgákov a la protagonista de su obra cumbre El maestro y Margarita con el mismo nombre de la amada de Fausto en honor al dramaturgo alemán? Al fin y al cabo, de diablos va la cosa. (Nota: si no lo han leído todavía, lean el libro de Bulgákov. Es simplemente una joya maestra).

Pero a ver, que me despisto y este reportaje es para hablarles del museo. Retomo: del mismo, destacar las maravillosas ediciones ilustradas de diversos volúmenes como Las penas del joven Werther y del mismísimo Fausto, así como los numerosos cuadros y pinturas tanto en relación a la Roma que conociera en vida el autor de Poesía y verdad (1811-1833), como a sus obras más emblemáticas. Incorporo aquí varias las ilustraciones que tuve el honor de admirar y que constituyen la exposición de pinturas del museo. Entre ella, nada menos que varias de Salvador Dalí para ilustrar una versión de Fausto. ¡Guau!

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También hay que destacar la reproducción (el original está en el Instituto Städel, en Frankfurt)​ del súper clásico cuadro de ‘Goethe en la campiña romana’ pintado en 1787 por Johann Heinrich Wilhelm Tischbein, un cuadro que seguro habrán visto cientos de veces en libros y en reseñas sobre el poeta de Frankfurt, así que les confieso mi total emoción.

Aunque si de emociones se trata, no les digo nada la que sentí de cuando descubrí colgado en el mismo centro de unas de las paredes principales del museo, el cuadro estrella del lugar: nada menos que el original de Andy Warhol sobre la reinterpretación del cuadro de Tischbein. ¡Salto de emoción al recordarlo! Aquí les dejo una foto mía, híper sonriente delante del cuadro. Sublime, ¿verdad? Sí, el cuadro, también.

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Tras estos impactos emocionales de belleza pictórica, la visita concluyó con uno de esos impactos que más me gustan: los que siempre me producen las bibliotecas bien montadas. Y es que la Casa di Goethe cuenta con una sensacional biblioteca, abierta al público, con más de 6000 volúmenes en sus fondos que incluyen libros relativos a la era goethiana, así como diversas primeras ediciones de las obras del poeta alemán y una extensa colección de ediciones ilustradas de sus obras.

10goetheLes reconozco que esta visita la casa-museo de Goethe en Roma no hizo más que insuflarme máximas ganas para visitar su casa natal en Frankfurt, una visita que tengo prevista y de la que espero escribir una reseña para ‘Las Casas-museos y sus moradores literarios’ más pronto que tarde. Pero eso, me temo, tendrá que esperar todavía un poco.

En fin, para despedirme de Goethe y de Roma, creo que nada más apropiado que hacerlo con un diálogo de los protagonistas de Fausto:

Fausto: ¿Cómo vamos a salir de aquí? ¿Dónde tienes caballos, criados y coche?

Mefistófeles: No tenemos más que extender esta capa para emprender un viaje aéreo; te encargo que no lleves grandes líos, porque no deja de ser nuestra ascensión bastante atrevida. Voy a preparar un poco de aire inflamable que no tardará en levantarnos del suelo y ya verás, si no pesamos demasiado, cuán rápido va a ser nuestro viaje. Te felicito por tu nueva carrera a través de la vida.

Ya lo dice Mefistófeles, por delante hay una nueva carrera a través de la vida, ¿por qué no incluir en ella visitas a las casas-museos de las escritoras y los escritores y conocerlos mejor? Ya conocen eso de que ‘sabe más el diablo por viejo que por diablo’. Ahí lo dejo.

Para más información, visitar este enlace: https://www.casadigoethe.it/it/


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