De charla con… Pepa Aurora

Juan FERRERA GIL Viernes, 30 de Octubre de 2020 Tiempo de lectura:

pepaauroraHablar con Pepa Aurora, y escucharla, siempre es un placer. Su generosidad permanente es una muestra de su forma de ser, donde la sencillez sobresale. Una vez charlamos con ella en una terraza de Arguineguín y allí la conversación se volvía imposible porque la escritora saludaba y charlaba con los conocidos que por allí pasaban. Y, algunos, sus alumnos habían sido. Todos tenían palabras de agradecimiento. Lo que queremos decir es que Pepa Aurora, la escritora que no necesita apellidos, es natural como la vida misma. Y ello ha devenido en una mirada particular en el que el mundo infantil ha encontrado las palabras adecuadas y precisas que en sus numerosos libros podemos apreciar.

Ella vive en la Literatura Infantil.

Y eso es de agradecer porque hace ya mucho tiempo que su mirada se expresa con la inocencia de sus personajes. Así que, estimados lectores, no se pierdan sus palabras. Primero, porque vale la pena y, segundo, porque Pepa Aurora nos pone los pies en el suelo y la imaginación la proyecta para confluir con las miradas de los más pequeños. Y lograr eso es una auténtica odisea. De verdad que lo creemos. 

PREGUNTA: ¿Qué tal se lleva con la gente menuda? ¿Por qué ha optado por la Literatura Infantil?

RESPUESTA: Muy bien. Me encuentro muy a gusto hablando con ellos y compartiendo sus juegos e ideas. Los entiendo. A veces les consulto su opinión sobre mis cuentos, y reflexiono sobre sus críticas.

Al principio trabajé la Literatura Infantil solo como un deber de maestra. Sentí vergüenza el primer día que me enfrenté a una clase. Me di cuenta de que algo no funcionaba en nuestras escuelas y que le estaba dando una patada a los principios pedagógicos bases. Y es que los textos me obligaban a hacer justo todo lo contrario a lo que aconsejaba la pedagogía y la lógica: no partía del conocimiento que poseían los niños en el momento de entrar en la escuela, sino que los trataba de cambiar. Incluso me obligaban a transformar su forma de hablar y de expresarse. Pensé entonces en la necesidad de integrar y de crear textos donde los alumnos vieran reflejado su vocabulario y el entorno geográfico-histórico… Y comencé por hacer poemas e historias que incluyera todo eso, y así fue…Después me enamoré de la literatura infantil y fue casi como un hábito obligado el leer y escribir.

P: ¿Qué tiene la Literatura Infantil que no tiene el escribir para mayores, por ejemplo?

R: No lo, sé pero cuando escribo para los niños siento que me crecen alas y que puedo ir a cualquier lugar. Mi fantasía se dispara y me encuentro bien conmigo misma inventado cosas e hilvanando caminos. También me gusta poner música a las palabras a través de las rimas y sé que gusta a los niños.

Cuando escribo para mayores, (tengo muchísimas obras inéditas) siento que debo reflejar la realidad aunque la fabule. Solo de vez en cuando me gusta escribir lo que siento, lo que vivo, o lo que se me ocurre, y no suelo emplear la fantasía. He hecho también poesía para adultos, pero me da cierto pudor mostrar mis sentimientos, y casi toda permanece inédita. Una vez envié un libro de cuentos reales a una importante editorial y me llamaron para editarlo, pero después me di cuenta de que algunas de mis historias eran demasiado duras y temí que por equivocación fuera a parar a un niño. Así que me dije que no valía la pena editarlo. 

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P: Lleva muchísimo tiempo escribiendo. ¿No me diga que su imaginación es inagotable? ¿No descansa?

R: Sí, llevo muchos años, no sé cómo han pasado. Por ahora creo que tengo más ideas y proyectos que vida. Ten en cuenta que hasta que comenzó la pandemia, estaba en contacto constante y directo con los niños a través de las visitas a los colegios e intercambiábamos ideas. En seguida veía los fallos y ponía en marcha la imaginación. Ahora me falta la alegría de sus voces y el colorido de sus presencias; pero sigo teniendo sus ecos y leyendo todo lo que cae en mis manos y que está dedicado a ellos. 

P: ¿Y qué hace para encontrar las palabras adecuadas?

R: Leer, leer mucho y diferentes géneros: cuentos, novelas, la prensa, poesía. A veces, cada vez más, me faltan las palabras para expresar lo que quiero. Son como pequeños duendes que se esconden en los pliegues del cerebro y se niegan a salir, así que no me queda otra solución que buscarlas en los libros. 

P: ¿Qué fue primero: maestra o escritora?

Ahora me falta la alegría de sus voces y el colorido de sus presencias

R: Maestra, sin duda. Naturalmente, que antes ya tenía el hábito de la lectura, que es la primera y principal de las condiciones para ser escritora, También me gustaba escribir y hacía mis pinitos con la poesía. Después adquirí el hábito de la escritura y el conocimiento de la Literatura Infantil a todos los niveles que me llevó por estos derroteros.

P: ¿Escribir en Canarias es llorar?

R: Al principio no fui consciente del contenido de esa frase, ya que con la familia y el trabajo no tenía tiempo para pensar o para quejarme. Después, con el aprendizaje, siento una pena y un dolor tremendo por el tratamiento que se da a los grandes escritores canarios. Cuando una lee lo que escriben por ahí y lo compara con lo que se hace en Canarias, nuestra calidad es innegable. La falta de formación de algunos responsables culturales hace que la frase mantenga su vigencia. Yo no he llorado nunca porque me siento privilegiada en este mundo.

Cuando una lee lo que escriben por ahí y lo compara con lo que se hace en Canarias, nuestra calidad es innegable.

Las editoriales me piden libros, me han promocionado a otros niveles; y hasta he ganado dinero con algunos trabajos. Además de que he conseguido liberarme del ego en la competición o la figuración. Pero entiendo la frustración que contiene esa frase para muchísimos escritores de nuestro país, especialmente para los de lugares alejados de la metrópoli como Canarias y hasta comprendo que su trabajo se acide y resulte doloroso.

P: ¿Cómo ha conseguido publicar tanto?

R: En primer lugar he trabajado mucho, ha sido como una obligación que me impongo cada día. Mi esposo me facilita el trabajo, ayudándome y compartiendo conmigo los sinsabores y logros. También me ha servido como una importante terapia que me obliga a seguir.

En un segundo plano, aunque no menos importante, está que mi trabajo me gustaba y que encontré editoriales que se han portado muy bien conmigo y me han echado una mano.

Por eso digo que soy privilegiada, sé de muchos que también han trabajado y no han conseguido editar ni la mitad de su obra; y de algunos que han tenido que morirse para que la conociéramos.

P: ¿Y qué está preparando en estos momentos?

R: Estoy trabajando en muchas ideas diferentes: un libro para niños sobre la obra de Pedro Lezcano por su centenario, un libro para jóvenes con temática histórica, sigo trabajando en el estudio de los cuentos de la tradición oral en Canarias, desde la prehistoria hasta hoy, un libro de narrativa para niños, que considero actual y necesario, poemillas que se me ocurren para un libro que tengo prometido a un amigo…

P: ¿Ha sido el confinamiento un modo de activar la creatividad? ¿O acaso ha sido la mirada inocente y sincera de la chiquillería?

R: El confinamiento me ha permitido reflexionar, y pensar en los profundos cambios que se nos plantea a la sociedad en un futuro inmediato. Me ha dado pie para fabular sobre ellos y tratar de buscar soluciones creativas a problemas simples de convivencia con el espacio.

P: ¿Por qué sus poemas o cuentos parecen distintos cuando usted los lee en voz alta? ¿Es consciente de ese potencial?

R: Sí que es verdad. Yo sé leer y aplico los conocimientos sobre la lectura: signos ortográficos, significados, entonación… y todos los recursos que me permita la voz para expresar lo que el autor o yo misma he querido expresar. Parto de la base de que el objetivo principal de la escuela es enseñar a leer, no solo la mecánica de las palabras, sino que hay que descubrir en ellas su significado real en la frase y los posibles significados en el contexto, los signos de la escritura, los significados e incluso el sentimiento que expresan.

Está más que demostrado que el niño que aprende a leer bien, ama la lectura y aprende la lengua. Además de abrir su mente a otros aprendizajes con mucha comodidad.

creo firmemente en la libertad de expresión y la crítica libre

P: Cuando mira a su alrededor, ¿qué es lo que ve?

R. En estos momentos encuentro los días más luminosos y brillantes, y no solo por las influencias climáticas, pero me producen cierto pavor la rapidez con que pasan, y trato de aprovechar su luz todo lo que puedo.

P: ¿De verdad cree que las pequeñas cosas son importantes? ¿O solo es una pose para quedar bien?

R: Sí, lo creo. Necesitamos pocas y pequeñas cosas para vivir medianamente bien, incluso con pequeñas actuaciones mejoraríamos nuestro espacio y la vida en general. Todos somos parte del Universo, cualquier cosa que hagamos en su beneficio nos repercute a todos. En mis historias trato temas pequeños, inmediatos, conocidos en el entorno; pero no por eso menos universales. Por ejemplo, cuando les cuento la historia de una lisa, de un lagarto o de un escarabajo y sus deberes para con ellos, les estoy hablando de ecosistemas y de su importancia en el equilibrio de la vida. Intento despertar en los niños el respeto, interés y la importancia que tienen esos pequeños seres para nuestro propio bienestar.

Tanto en la vida profesional como en la personal necesitamos el equilibrio de los pequeños elementos que nos rodean para vivir con cierto sosiego y paz.

P: ¿Hay ternura en los escritores?

R: En algunos escritores sí ¡claro que sí! Creo que tanto hombres como mujeres tienen que poseerla y practicarla para que sean capaces de transmitirla en sus escritos.

P: Dígame un sueño y una reflexión.

R: A la primera te contesto como escritora: me gustaría mucho que alguno de los críticos que hablan de una parte de mi trabajo sea capaz de ver su proyección universal a través de las sencillas cosas de las que trato y no lo consideren temas canarios aplicados a la escuela, salvo, claro está, los temas concretos de tradición oral, que también trabajo desde hace más de cuarenta años.

Y reflexionando sobre ese sueño te diré que creo firmemente en la libertad de expresión y la crítica libre. A estas alturas de mi vida no sé si me importa mucho lo que digan de mis cuentos y que los encasillen como quieran porque yo también actúo libremente, y seguiré haciendo lo que creo y me gusta.

Agradecemos a Pepa Aurora la deferencia que ha tenido con Infonortedigital. Es todo un lujo poder contar con ella y escucharla. Gracias!!


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