Sorprende, en las actuales circunstancias ligadas a la pandemia, que los espacios públicos carezcan de las adecuadas medidas de higiene. Vamos, lo que viene siendo la limpieza de los espacios donde la totalidad de la ciudadanía convive, con el preceptivo cumplimiento de las normas establecidas para evitar la expansión de la COVID – 19, y sobre todo en aquellos espacios públicos que se entienden emblemáticos y representativos de una ciudad.
En este caso, la ciudad de Arucas y su parque municipal. Para mayor concreción, en las fuentes que representan lo que en su momento permitió el reparto de las aguas de riego: las cantoneras o troneras, se puede observar cómo la desidia campa a sus anchas.
De un lado la de quienes tendrían el deber de civismo; de otro, la de quienes asumieron la responsabilidad de regir los destinos del municipio. Tanto los unos como los otros, haciendo dejación de sus responsabilidades, permiten un espectáculo bochornoso.

































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