Espejo de agua
Sube la marea y entran las olas en el barranco. Entre las montañas que lo flanquean se forma una charca casi triangular, en la que el agua se queda quieta cuando el mar retrocede.
La luz del sol poniente, blanca, ambarina, verdosa, participa en la magia de convertir la charca en un espejo.
Es en la playa de Gugui donde se produce este fenómeno tan sugerente. La pareja que vive en el barranco de Gugui Chico, Gabriella y Kiko, lo saben y caminan con frecuencia un buen trecho para acercarse al mar a verlo y para sentir que forman parte del paisaje, como queda manifiesto en esta preciosa fotografía.
Ambos están enamorados del barranco y de la playa, que no sólo son el patio de su casa sino también una extraordinaria despensa : una huerta con frutas y verduras, aparte de cactus, palmeras y otras plantas …
… y el inmenso mar al que van a pescar a menudo, bajo un cielo siempre colorido al atardecer. Un cielo que los ha visto durante años en aquellos parajes a donde decidieron ir a compartir la vida y al que ellos están sumamente agradecidos.
Abrieron juntos una ventana diferente a través de la cual contemplan el mundo con la mirada que les transmite la calma del lugar en el que viven.
No lo tuvieron fácil. En su jardín ha habido rosas y espinas. Pero siempre han tenido el barranco, el mar y un espejo de agua en el que se miran.


































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