De charla con… Antonio González Croissier (6)

Juan FERRERA GIL Jueves, 16 de Julio de 2020 Tiempo de lectura:


Hablar con Antonio González Croissier (Arucas, 1964), aunque sea a distancia, es hablar y disfrutar al mismo tiempo pues las pasiones literarias unen más de lo que parece. Nuestro escritor vive la Literatura permanentemente y tengo para mí que su mirada escudriña más allá de lo que ve.


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El hecho de que ya lleve tres libros publicados (Trozos, Edit. Devenir el otro, Madrid, 2014; Una azotea para Alejandro, Multiverso Editorial, 2018 y El libro de la excusas, Tepermaquia Ediciones, Arucas, 2018) denota claramente por dónde desea caminar. Es Toni González un escritor en el que el lector queda atrapado en sus palabras, y eso, además, resulta agradable pues con ellas nos lleva de paseo por su mundo literario. Además, su eterna sonrisa es algo así como el cómplice perfecto del que emana sinceridad por encima de todo. Estas son las palabras que nos ha regalado en Infonortedigital:

PREGUNTA. ¿Qué sentido le encuentra al hecho de escribir? ¿Cuándo lo hace?

RESPUESTA. Escribir, la décima parte de crear, es descubrir, enfrentarse a lo desconocido, hurgar en la tierra para revelar el misterio de las raíces o agitar el aire para emular al viento. Escribir es estremecer el lenguaje como quien cimbrea el tronco de un olivo para conquistar la cosecha; yo cimbreo las palabras y cuando me enfrento a la consecuencia, adivino apenas el sentido que tuvo sembrar el árbol. En realidad escribo siempre aunque es cierto que lo hago evidente cuando llega la noche y con ella, el silencio. Y el silencio es un buen lugar para encontrarse con uno mismo.

P. ¿Cómo sabe que un relato, una historia, un texto, ha llegado a su final? ¿No le cuesta cerrar lo que ha creado?

R. Escribir es conversar en privado y en silencio, mantener una conversación con uno mismo aunque este mismo cambie en cada ocasión. Cuando ese debate no aporta nada nuevo y bueno, es el momento justo de abandonarlo. Las despedidas son tan costosas como necesarias, cada autor o autora debe encontrar el equilibrio textual entre ambas realidades.

P. ¿Escribir es llorar, como dijo Larra?

R. Escribir lo que otros quieren leer es muy triste pero ¿Solo en la ignorancia se vive en paz? Escribir al fin y al cabo es una forma de vestirse, de ocultar (con cierto arte) lo que pensamos o somos y si esto es así (yo lo creo), escribir es una de las formas de mentir pero no olvidemos tampoco que es una de las formas más hermosas de la mentira. Hay que intentar, por todos los medios, que esas mentiras sean tan obvias que nos descubran la verdad.

P. ¿De verdad cree que la Literatura sirve para algo?

R. Ya lo decía Saramago entre otros “La literatura no sirve para nada” ¿Quién soy yo para contradecirlo? Más bien añadiría que lo que no sirve para nada es lo que nos hace humanos porque la literatura no tiene un propósito interesado, no busca ningún objetivo para su beneficio, la literatura solo da para que cada uno recoja lo que quiera. Si todo esto se acercara a la verdad, podríamos decir que la literatura nos hace más humanos, a cada uno corresponde conocer el alcance de ese término.

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P. ¿Es cierto que su lugar de trabajo es un “almacén lleno de metáforas”?

R. Eso lo pregunta quien bien me conoce. No solo es el lugar donde trabajo sino también el lugar donde vivo, de cualquier otra forma la vida sería demasiado real para soportarla. Una metáfora es una imagen hecha con palabras que nos dice en un segundo cualquier cosa inexplicable ¿Quién sería capaz de vivir sin ellas?

P. Ya ha publicado tres libros en papel. ¿Cómo se le queda el cuerpo? ¿Ha valido la pena? ¿Y el próximo?

R. Cierto, tres libros en solitario, ni yo me lo creo. Es una satisfacción saber que hay muchos lectores y lectoras que se interesan por lo que escribo. En muchas ocasiones pienso en lo que se equivocan al hacerlo. A veces, como experimentó Borges (y perdonen el desatino), tengo una necesidad imperiosa de pedir disculpas por lo publicado (podría haberlo hecho mejor). Por supuesto que ha valido la pena, yo soy gracias a lo que he escrito, eso me ha salvado de ser otro individuo erróneo. El próximo es siempre una consecuencia del trabajo diario y publicar es la necesidad de pasar página. No sé cuándo terminaré con esta que escribo ahora mismo.

P. ¿Por qué se empeña en las Jornadas Literarias en la Ermita del Ron? ¿Para qué sirven?

R. Yo solo soy un apasionado de la literatura que ha tenido la suerte de que la “Tertulia Pedro Marcelino Quintana” cuente con él para colaborar en el proyecto. Más que un empeño es una necesidad, una preciosa necesidad, que la literatura canaria se dé a conocer a través de la voz de sus autores y autoras. Tras dos años consecutivos, la Ermita se está consolidando como un espacio imprescindible en donde poder conocer y escuchar la literatura que nace y crece en estas islas. Las Jornadas sirven de excusa para celebrar un fenómeno indiscutible, la unión del escritor o escritora con el lector o lectora.

P. ¿Cómo lleva su vanidad? ¿La tiene a buen recaudo?

R. Creo que la mantengo a raya, es una bestia poderosa que intriga en las sombras y aplasta a quienes la padecen. Además creo que tiene su residencia (desgraciadamente) en este mundo literario.

P. ¿Hay ternura en los escritores?

R. En los escritores y escritoras hay personas y en las personas caben todo tipo de sensaciones, saber expresarlas cuando se escribe es otra cosa.

P. Cuando escribe, ¿trata sobre aspectos personales o es pura ficción?

R. Partimos del hecho de que escribir es siempre algo muy personal pero yo diferenciaría entre narrativa y poesía. La narrativa tiene más de fuera que de dentro a menos que sea autobiográfica en cuyo caso se admite la privacidad. En cambio la poesía es un disfraz, algo con lo que ocultar la desnudez a la que se expone el escritor o la escritora. Ya conocemos aquello de que la poesía canta y la narrativa cuenta.

P. ¿De verdad cree que las cosas pequeñas son importantes? ¿O solo es una pose?

R. Al igual que cualquier camino empieza con un primer paso (quizá el más importante porque implica perder el miedo, tomar una decisión), o dicho de otra forma ¿Habría camino sin el primer paso? No solo son importantes sino esenciales.

P. Dígame un sueño.

R. No suelo recordar lo que sueño cuando duermo y en cualquier caso los que recuerdo no son recurrentes y los olvido sin más. En cambio, son muchos los sueños que tengo mientras estoy despierto y tienen mucho que ver con la justicia social. Pronuncio muchos “Ojalás” imposibles al día.

P. ¿Internet es la superación de Gutenberg?

R. Quizá, como decía antes, Gutenberg haya sido uno de los primeros pasos en el camino que lleva hasta internet. Las analogías son evidentes, internet, al igual que la prensa de Gutenberg lograron un acceso más amplio y rápido al conocimiento. El progreso lleva consigo la superación.

P. Añada lo que quiera.

R. Quiero agradecer estas conversaciones que tanto me ayudan, y a la vez me asombran, al reconocerme en las respuestas, al descubrir al otro que escribe.

Agradecemos la deferencia de Toni González para con este medio al tiempo que le deseamos que sus sueños se cumplan.

Y que nosotros los veamos!!


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