Una inclusión que desincluye

Zeneida Miranda Lunes, 06 de Julio de 2020 Tiempo de lectura:


Últimamente el término "inclusión" está en boca de todo el mundo. Por suerte para muchos, la Real Academia Española lo define como “acción y efecto de incluir”, y se está usando para que no se discrimine a los colectivos que, históricamente, se han considerado más vulnerables.


inclusionGracias a la inclusión muchísimas personas han conseguido avanzar en la vida, conseguir un trabajo, pero desde hace un tiempo la sensación que hay, o al menos la que se transmite mediante los medios de comunicación, las redes sociales, etc, es que esta inclusión se ha convertido en una discriminación en positivo.

No me gustaría que mis palabras se malinterpretaran, estuve, estoy y seguiré estando siempre a favor de la inclusión, pero últimamente tengo la sensación extraña de que se les está yendo de las manos. Un término que nació como algo bueno, pasa a convertirse en un hecho que favorece solo a unos pocos, olvidándose de su significado en sí mismo. La inclusión ya no incluye.

Estamos viviendo un momento económicamente devastador, en el que miles de personas buscan trabajo a la desesperada y que parece que las empresas solo favorecen a aquellos colectivos susceptibles de considerarse vulnerables, pero ¿y los demás? ¿No tiene todo el mundo derecho a tener un trabajo según nuestra Constitución? ¿O es que por llevar la inclusión por bandera, porque es lo que está de moda, ahora desincluímos?

La inclusión por razones de sexo, orientación sexual, raza, religión, etc es un hecho que, nos guste o no, está de moda. Queda bien decir que eres un empresario inclusivo que lo mismo contratas a mujeres, que a hombres, que a homosexuales, transexuales, lesbianas, heterosexuales, negros, blancos o chinos. Y que, por supuesto, cuando los reúnes te diriges a todos, todas y "todes" por igual, que el lenguaje inclusivo también es importante.

Me gusta darle vueltas y pensar bien los artículos y que los lectores piensen y reflexionen, por eso, voy a plantear para finalizar este, una cuestión: pongamos que optan a un puesto de trabajo en una entidad pública un hombre de treinta y cinco años, soltero, sin hijos a cargo, con una carrera universitaria y mucha experiencia y al mismo tiempo una mujer de treinta, con un hijo, soltera, sin estudios, ni experiencia ¿a quién creen ustedes que darán el puesto?

¿Eso es inclusión o discriminación en positivo? Y lo sé, estoy tirando piedras contra mi propio tejado.

Ojalá llegue el día en el que luchemos juntos por la igualdad y que verdaderamente se normalice el ser persona, no el ser hombre, mujer, blanco, negro, gay, hetero, y que en los trabajos se contrate por ser profesional y no por quedar bien ante la sociedad.


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