En el artículo de hoy me adentro en un campo bastante desconocido para mí: el deporte.
Cuando digo desconocido lo es en todos los ámbitos, pues ni soy deportista ni aficionada a seguirlo pero estos días he estado leyendo mucho en la prensa acerca de la nueva normalidad a la que avanzamos con pasos titubeantes (y algún que otro rebrote del Covid-19) y, hablando con un amigo, me comentó una cosa que hizo que mis neuronas se cortocircuitaran.
Se ha reanudado la liga de fútbol. No exenta de polémica puesto que al común de los mortales no les pareció bien que se hicieran test a mansalva a los futbolistas cuando durante todo este tiempo se ha “racaneado” en pruebas a personal esencial. Corramos un tupido velo. A puerta cerrada, sin público para evitar aglomeraciones. Hasta aquí todo en orden.
Pero (siempre hay uno) no olvidemos que el fútbol, como otros deportes de pelota (baloncesto, balonmano) no deja de ser, en cierta medida, un juego de contacto.
Veintidós contrincantes corriendo tras una pelota. ¿Cómo guardan los dos metros de distancia de seguridad? Cada vez que alguno marca un gol lo celebran, ¿cómo? Abrazándose. ¡Abrazándose! Como si no hubiera un mañana. Cuerpo con cuerpo, sudando. Y no, no estoy queriendo añadir un matiz erótico al artículo, estoy queriendo llegar al punto en que, el virus se traspasa por contacto y por partículas que se desprenden de un “cuerpo A” a “un cuerpo B” por ejemplo, por el sudor. ¿Habrá ahora dos árbitros en el campo? ¿Uno que vele por las normas del fútbol y otra por las sanitarias frente al Covid-19?
Por el contrario, encontramos la otra cara de la moneda , en aquellos deporte más minoritarios donde se les exigen medidas de prevención y protección mucho más exigentes. Aun cuando contrincantes no tienen tanto contacto físico.
¿Los futbolistas pueden abrazarse pero otros tienen que extremar las precauciones? ¿No era el covid igual de letal para todos?
Al final todo se reduce a lo de siempre, “por dinero baila el perro” y con el que da el fútbol se puede hacer un festival de canes bailarines.




























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