“Cuando, al caer la tarde, la costa se enciende, se dulcifican los contornos de las casas y el conjunto adquiere un brillo delicado y suave que parece acariciar.
Son las casas de siempre, el barrio de siempre, el lugar de siempre. Sin embargo, en las tardes de un invierno raro como el del momento de inmortalizar la imagen, la debilidad del sol habla de luminosidad diferente y distante. Las palmeras de la parte inferior se transforman en la superior en las aspas de los nuevos molinos, tan modernos y fríos.
Mientras tanto, la pequeña montaña ha ido desapareciendo del lugar. Porque su mirada es la del mar.”






























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.220