Hace muy poco terminé de leer una novela de ochocientas páginas que se me escapaban de las manos gracias al peculiar estilo de Vera Brittain, (1893-1970), escritora inglesa a la que desconocía por completo.
Su novela (Testamento de juventud, Periférica & Errata Naturae, Madrid, 2019) no solo me ha resultado extraordinaria sino que con un lenguaje cercano, en estos días de confinamiento, me he sentido atrapado como si de verdad viviera la Primera Guerra Mundial. Esta escritora inglesa, feminista e independiente, ha entretejido una red de voces que consiguen avanzar el relato y donde las páginas se suceden tan rápidas como las balas que marcaron a sus familiares y amigos.
Es Vera Brittain una mujer adelantada a su tiempo, con un alto sentido de la solidaridad en una sociedad que, incluso una vez finalizada la contienda, siempre tuvo que seguir luchando por su independencia. Y por la Paz. Muchas mentalidades cambiaron tras la guerra, pero, quizás por el deseo de olvidar de una sociedad destrozada, algunos hombres y gobiernos quisieron mantener lo que ya no se sostenía. Vera Brittain tardó más de veinte años en componer esta obra. Y tengo para mí que su esfuerzo ha valido la pena pues su resultado ha servido para conocer de manera directa la labor de las enfermeras británicas en aquellos duros enfrentamientos, donde el dolor y la muerte iban acompañados permanentemente del ruido de las bombas que caían junto con las decisiones de los gobiernos.
Si quieren dar un paseo por el controvertido inicio del siglo XX, este Testamento de juventud superará con creces sus expectativas.
Si les gusta leer, no se la pierdan.






























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