Isa Guerra. Santa María de Guía.
La tarde silenciosa,
las horas detenidas,
una ventana de tarde gris
pausada
se esparce por el mundo,
el aire enfermo sólo,
yertos, tristes ojos
despidiéndose,
diagnósticos que vuelan,
una mano tendida
que lo dice todo,
una cabeza inclinada
hacia alguien extraño,
alguien que está ahí,
que no conoce,
¡Si lo hubiese sabido!
¡Ah, si lo hubiese sabido!
le daría un abrazo,
pero ahora,
es tarde, demasiado tarde
en la tarde silenciosa,
detenida, pausada,
en estos tiempos de sombras
de noches negras
sin linternas
ni estrellas,
de lunas apagadas
sin sueños,
de no saber
cómo cuándo dónde
y por qué.




























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