Reflexión desde casa
Vivimos en una epoca de caos que entra en contraposición con la armonía. El mundo entra en declibe y en un bucle constante por culpa de la humanidad.
Somos la única raza sobre la faz del planeta tierra con el don de construir y avanzar, de adaptar el propio medio para nuestro bienestar; pero además somos la única especie capaz de extinguir todo lo que nos entre cabeza.
El ser humano ha creado armas de incalculables dimensiones, poseemos armas de fuego con una capacidad de exterminio de bastantes hectáreas pero es que además esto ha pasado de nivel, poseemos armas biologicas que afectan a nuestro sistema inmunologico capaz de autodestruirnos.
Somos la especie con una inteligencia inmensa pero también con una idiotez suprema.
La historia se repite y parece que no aprendemos de los errores. La Primera Guerra Mundial fue un completo caos y destruccion. Después nos encontramos con la segunda acompañado de Hiroshima y Nagasaki, lugar que fue testigo en el que miles de personas con sueños y familias fueron evaporadas y convertidas en particulas instantáneamente.
Ahora nos encontramos en el siglo XXI concretamente en el año 2020 la Tercera Guerra Mundial acecha, la vida peligra y el ser humano vuelve a tropezar otra vez con la misma piedra.
Como ocurrieron en las veces anteriores vamos a crear un inmenso caos, una inmensa oscuridad acompañada de soledad.
Pero además vamos a acabar con el resto de vida del planeta porque así somos, egoístas. No se piensan en las repercusiones que todo puede llevar a cabo, cada día hay más contaminación, cada día hay más conflictos internos en los paises pero es que por si fuera poco estamos viviendo una pandemia.
El covid-19, un virus que se encuentra en cada país, en cada comunidad, en cada región, en determinadas casas y familias que componen este mundo.
Se trata de un virus que nos tiene alarmados y que a parte de afectar a aquellas personas de tercera edad o que padezcan enfermedades patologícas crónicas, esta anidando miedo, incertidumbre y desconsuelo en cada uno de los corazones de los habitantes de este planeta.
Tal virus apareció de la nada o quizás intentan taparnos los ojos como han hecho con anterioridad. En cada gobierno existe la corrupción y el interés particular, pero ya no se trata de el interés de cada persona.
Ya es hora de ser un poquito empatico, ya es hora de intentar subsanar esto.
Seguramente una vez ya no se oiga nada de este virus por la televisión, cada persona saldrá de sus casas, cogerán sus coches e iran a consumir.
Algunos comerán por fuera, otros fumarán, algunos darán ruedas con sus coches y cada persona hara su vida con total normalidad.
El tiempo seguira transcurriendo, la vida ira pasando y cuando nos demos cuenta estaremos en un nicho o inmersos en la destrucción de nuestro propio planeta.
Llegamos tarde, porque esto deberia de haberse hecho ya desde mucho tiempo atrás, pero como bien dice mi sabio padre "más vale tarde que nunca y nunca es tarde si la dicha es buena".
¿Deberiamos de hacer nuestra vida con total normalidad? Por supuesto, pero siempre teniendo en cuenta que el lobo acecha.
Debemos reducir el consumo innecesario puesto que las materias primas se están agotando, el planeta tierra no es una fuente inagotable.
Debemos reducir la contaminación, dejar de tirar tantos residuos. Es hora de abrir los ojos y esparramar la vista, es época de que toda persona ya sea mujer, hombre, niña, niño, anciano o anciana aporte su granito de arena porque muchos pocos a la vez hacen una gran repercusión y porque entre todos toca a menos.
Quizás sobrevivamos nosotros pero no las generaciones futuras. Nosotros estamos cargando con un peso que viene de muchos años atrás pero ya no podemos apartar la mirada del problema.
Asi que toca dejarnos de excusas y empezar a apoquinar.
































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.138