Desatino

Opinion

leonilo2020La aparición de la epidemia propiciada por un virus de procedencia animal, en un lugar tan distante como es China, ha disparado las alarmas. Ya dejó con la mesa puesta al congreso de móviles de Barcelona. Y en esa línea continúa. No negaré que la incidencia de la infección por el COVID 19 se incrementa notablemente con el transcurrir de los días, sin temor a exagerar diría horas. En España, donde los primeros casos fueron importados por turistas que llegaron hasta Canarias, aparentemente la trasmisión está controlada. Sin embargo, mantiene su expansión con paso firme.

A pesar de los fallecimientos, si nos detenemos en la cifra tampoco tantos, el control que de dicha epidemia —con los sustos de lo desconocido— aparentemente se ha logrado. Los laboratorios, algunos de ellos españoles, se han puesto a la tarea de su estudio y control futuro. Dicen, quienes conocen de ello, que se mantendrá en el tiempo, aunque se controlen sus infecciones. Es el caso de otros tantos virus, que ya forman parte de la cohorte de gérmenes con las que estamos conviviendo, con mejor o peor fortuna según los casos. A través de las informaciones no alarmantes que recibimos —no todo se circunscribe al ámbito del terror—, se pueden constatar los avances. En el escaso tiempo en que se conoce la presencia del virus en la especie humana, ya se identificó la vía de penetración del virus. Por fortuna, no ha sucedido como en otras ocasiones —al menos de modo ostentoso—, que quienes tienen la obligación de callarse cuando desconocen del asunto no lo hacen. Pues bien, parecen haberse mantenido al margen, dejando las noticias para quienes del asunto saben. La gestión informativa del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ha sido impecable. Quizá su sentido común ha logrado trasladar serenidad a la población, que es bastante necesaria en las actuales circunstancias.

La cosa, aunque no suponga una alarma allí donde no haya casos diagnosticados, parece complicarse. Tal complicación llega ahora de manos de la conferencia episcopal, quienes gobiernan la iglesia como institución. Difícil de entender, a pesar de los tiempos en que vivimos. Mientras algunos, no sé si es real o un bulo, admitían la inocuidad de besar las estatuas, aduciendo una presunta inmunización divina, ahora las autoridades eclesiásticas se desdicen. A saber, sacan el agua de las pilas y restringen los contactos durante las ceremonias, más concretamente en el momento de desearse la paz. En otras palabras, que ni la iglesia es ajena al desatino provocado por la presencia, cada vez más patente, del COVID 19. Es cierto que, una de las infecciones grupales producidas recientemente, se concretó en una ceremonia religiosa. Que por cierto, cuando se identificó a la iglesia en cuestión, mostraron su desagrado por considerar que podrían ser señalados por tal hecho. No les sobra razón, porque basta con que se produzca un conato para poner en marcha toda la maquinaria de los desafectos.

Sea como sea, con permiso de los terraplanistas, la infección con el coronavirus es una realidad. Una realidad con un agente causal que está en vías de control, que seguramente acabará encontrándose el mecanismo que lo contenga, sin que se produzca el actual aluvión de contagios. Es más que probable, la identificación de una vacuna que prevenga de la infección, con permiso de los antivacunas esa es otra, y todo vuelva a normalizarse. Hasta que claro, un nuevo temor ponga en marcha la maquinaria del desatino. Parece ser un acicate necesario para poder mantenernos activos. O, como decían el otro día, se acuerda alguien de la prima de riesgo. Esa actividad conduce a defender posturas maximalistas, ya adoptadas con anterioridad, pero que aprovechan cualquier circunstancia para reactivar su comportamiento majadero.


Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.27

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.