Virreyes

Opinion

juanferreraDesde que la actividad pública se convirtió en profesión, “los virreyes de la política”, cual supuestos funcionarios sin oposiciones, auténticos y nuevos “señores de la guerra” en sus feudales castillos, manifiestan un miedo cerval a la gente corriente, como la que muestra la imagen.

Estos modernos virreyes, instalados en el poder desde hace ya unas cuantas décadas, se eternizan en sus puestos y han logrado idear un modo de expresión “administrativo y hueco” que dice sin decir, nombra sin nombrar y, sobre todo, carnavalea la realidad. Muestran temor a relacionarse con sus verdaderos vecinos, aunque lo disimulen. No imaginamos, por ejemplo, a la flamante directora del Banco Europeo, esa señora de piernas largas que la alejan del suelo, después de asesorar a empresas en paraísos fiscales, dar una vuelta por la plaza y saludar a los que fueron sus paisanos de siempre; a no ser que estos siempre hayan vivido en palacios y en las mejores casas de la ciudad, que, seguramente, será lo más probable. Personajes como ella son capaces de manifestar una y mil veces que “tenemos que apretarnos el cinturón” para que los privilegiados de la casta puedan seguir pisando moquetas y alfombras rojas, no vaya a ocurrir que ensucien sus lustrosos zapatos de marca. Pero no hace falta irse tan lejos. En nuestro país, que se llama España, antes de que se adueñen del nombre los viejos-nuevos franquistas, pasa lo mismo. Anda “la clase política”, que no sabe dialogar pero sí dar rienda suelta a su extraordinaria vanidad, ensimismada en sus propias visiones y alucinaciones. Y atrapada en sus encuestas de opinión. Y tampoco bajará a la calle ni llegará a la esquina de la plaza donde los verdaderos y auténticos “gabinetes de crisis” tienen su acomodo y cantan las verdades que la vida les ha otorgado. Por eso los políticos les tienen miedo. Y mucho. Sin embargo, ahí están, las personas normales y corrientes que, con unas mínimas pensiones, y con mucho malabarismo, consiguen llegar a fin de mes. Estos sí que son verdaderos ministros de economía!! Pero nadie mira para ellos: se han convertido en invisibles sin necesitar siquiera la capa de Harry Potter.

Gente corriente

Suelen manifestar, los señores virreyes de la política, que lo van a estudiar, que lo mirarán, y lo apuntarán en sus agendas de hielo, y aguantarán hasta que la gente se olvide de lo que prometieron hace apenas una semana. Así, entre mentira y mentira, casi verdades, agotarán los cuatro años de su supuesta gestión, que consiste en no tocar al corrupto, no sancionar al gandul de turno y el de servirse de los gabinetes de comunicación, que ensalzarán como “gestión impecable” lo que sencillamente es trabajo normal y corriente. Asesoría de imagen lo llaman. Y sus hazañas recorrerán las redes sociales en un alarde vanidoso de llegar a ninguna parte. Pero es lo que hoy viste. Y lo que vemos a diario. Cuando esta moda de mirar la pantalla logre avanzar en el camino correcto y desemboque en los vertederos oficiales, donde incluso la mierda es limpia, entonces empezará otra etapa en la que, quizás, se olvide y se logre superar estos tiempos asirocados y líquidos, y tremendamente falsos.

Y ojalá que algún político baje a la arena y se acuerde de la mayoría. De la mayoría silenciosa. Y, sobre todo, que ese dirigente, sea quien sea, se dé una vuelta por la plaza para que perciba que el resto de los mortales no son números anónimos, ni consumidores empedernidos, ni ciudadanos de segunda. Ni personas a las que desmerecer

Solo gente corriente, como muestra la fotografía.


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