"Días por la Tierra"
Sabía que aquel abrazo sería el último, y llegó a mí, suave, desmayado, sin la fuerza y el ímpetu de antes, y entonces supe que ya estabas despidiéndote de la vida. Iniciabas tu desapego de lo terrenal, estabas diciéndonos adiós a las personas y cosas que formábamos parte de tu mundo. Tus días en la tierra llegaban a su fin. Y te fuiste en paz.
Tu barca navegó en aguas mansas y tranquilas y llegó ya a puerto seguro. La mía, todavía, hay días que zozobra en la tristeza y en las turbulencias de la pena por la despedida.
Mis días por la tierra los vivo en la orfandad perenne en la que me sumió tu ausencia, lejos de tu amorosa mirada y de tu sabia palabra. Ya no puedo escuchar tu voz y tu contagiosa risa. Me falta tu vida en mi camino. Pero aquí sigo.
Me caigo y me levanto cada día, me lleno de tu recuerdo y sigo adelante. Entre tanto, la barca de mi vida surca otros mares y llega a otros destinos, mientras anhelo el momento de arribar al puerto definitivo, en el que estoy segura, me esperas tú.





























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