Como remedios caseros medicinales
María Gil Luján es una señora de 85 años que vive en el campo, su vida ha transcurrido con las tareas propias de la casa y siempre rodeada de plantas que las utiliza para remediar sus males como medicina alternativa. Actualmente vive en Buenavista, en su casa terrera atiende su casa y hace las comidas, tiene un pequeño jardín con sus plantas, que es su entretenimiento del día a día ya que les encanta, de ellas conoce sus propiedades medicinales, antiguamente las plantas eran la solución a muchos problemas de salud y la gente mayor conocía sus propiedades y las utilizaba convenientemente entre ellos y sus hijos, gripes, catarros, dolores articulares…, esta situación se ha seguido trasmitiendo de generación en generación aunque la juventud de hoy no está muy implicada en conocer nuestra historia, pueden más los móviles y las tablets, lo que hace que poco a poco se vaya perdiendo y gracias a estas personas conocemos el valor medicinal de las mismas.
En aquella época todo se hacía caminando al no haber apenas coches, caminando al Cerrillal a los tomateros, había mucho trabajo con las tierras y atender a los animales, que eran el sustento de la familia y las plantas para la curación de algunos problemas de salud, ella se considera que está bien, hace todas las cosas de la casa y le pide a Dios que el mantenga la mente activa con su conocimiento, para poder realizar una vida saludable.
Siempre ha sido una mujer inquieta, pero ya se está haciendo mayor, estuvo yendo a clases de adultos y a la costura, a toda clase de cursillos, en clase se hablaba de los remedios de la plantas, ir al médico suponía un gran sacrificio, ella recuerda que su padre le llevaba al médico en una burra y esa burra era prestado para llevarla a ella al doctor, al no haber coche todo era caminando, se pasaba mucho trabajo hasta para ir a la consulta médica, cuando daban a luz un hijo, la partera acudía a la cueva a ayudar a nacer a la criatura. Antes era muy usual el santiguado y el rezar a los niños que lloraban mucho y no se sabía el porqué ya que no hablaban. Una de las hierbas más usadas era la hierba Luisa para el dolor de barriga y también se decía que para la tensión era buena, la Santa María se utilizada para santiguar.
Utilizaban un rezado diferente, tanto para la mujer como para el hombre y éste se realizaba por las mañanitas o por la atardecita. Estos rezados eran muy efectivos si se hacía con fe. El eucalipto blanco era muy bueno para el catarro y la tos, se tomaba con agua hervida con miel por la noche. Había un método para arreglar la barriga que era con una cinta y con una botella de agua caliente.
También conoce el remedio para dolores con la picada de la abeja dejando dentro de la piel el aguijón, se tomaba mucho el agua de pasote, era muy buena para mejorar la digestión.
María Gil, una mujer del campo, alegre, divertida que ha sabido sobreponerse a las adversidades viviendo en un entorno rural, con sus tierras, los animales y las plantas, su lema es seguir una vida saludable con remedios caseros y la medicina, cuando haga falta.



























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