Simplezas
Como si a nadie le dijese cosa alguna su mente, quizá porque estuviese sujeta a las maniáticas revulsiones que se van confinando en aquellas, para dejar todo sometido a sus monótonos designios, van avanzando de modo inexorable. Dejan, para quienes estén dispuestos a seguirlos a pies juntillas, sus zafios discursos. Una gavilla de palabras escasamente elaborada. Cuanta mayor simpleza trasladen, más eficaces. Sus conocimientos, que parecen abarcarlo todo, son capaces de descifrarnos cualquier asunto por turbio que este sea. Su modo de alcanzar las oquedades, donde se amontonan los ecos de sus majaderías, es indescifrable. Así, como quien no quiere la cosa, se han ido incorporando a las instituciones, de modo que normalizan su presencia y, como tales, se muestran demócratas de toda la vida.
Las negociaciones entre el candidato y el resto de las organizaciones políticas, frustrarían unas terceras elecciones en un corto espacio de tiempo, de llegar a buen puerto y constituirse un gobierno de coalición (ahora parece que sí). No hemos de perder de vista, a las cifras habremos de remitirnos, cómo han ido medrando de una a otra elección. Con un discurso pleno de obviedades, que se nutre en ocasiones de los de ideología distante a la que manejan, han ido avanzando en representación. Hasta el punto, a nadie debiera de ocultársele el hecho, de convertirse —de la noche a la mañana— en la tercera fuerza del Congreso. Ahí es nada. Si se truncan las negociaciones, y con ello la investidura, unas terceras elecciones les serían favorables, salvo que la tendencia no mantuviese el ritmo actual.
La situación en que están las violaciones, ponen en evidencia que, también en este asunto por espinoso que sea —a lo peor por eso— es un excelente elemento para introducir su soliloquio inquisidor. No porque en determinados ámbitos se vuelva a incurrir en defectos que parecían superados, que también, sino por la estupidez reinante de poner en entredicho las condenas de quienes, en un determinado momento, se sintieron con el derecho de usurpar y menospreciar el cuerpo de una mujer. Ahora, una vez realizado el pronunciamiento judicial —en este caso ya no es tan buena la decisión de los tribunales—, acometen de modo vejatorio contra la víctima, para minimizar la responsabilidad del victimario, tres en esta ocasión. El discurso inane se pone en marcha, todo el mundo se piensa con derecho a opinar, sobre todo porque lo hace en el sentido de la masa. La utilización de grabaciones, que ponen en entredicho a la víctima, no solo por tratarse de un presunto delito, sino por la falta de hombría que demuestran, ponen en evidencia la clase de personajes, de escasas luces, que aparentan ser.
Este discurso simplón, como no puede ser de otro modo, se va trasladando al resto de la derecha. Para que quede claro cuál fue su papel hasta hace un tiempo, se pronuncia volviendo a tiempos pretéritos, afortunadamente no en vigor. Me refiero a la respuesta, de apariencia pueril, a la escasa eficiencia de su gobierno a la hora de establecer unos presupuestos para la Comunidad Autónoma de Madrid, de la que parece haber olvidado sea la presidenta. Quizá se pensaba todavía la responsable de comunicaciones de Pecas, de no ser así no se entiende la respuesta a la falta de iniciativa para redactar un proyecto de ley de presupuestos. Volver a la simpleza de echar manos de la banda terrorista, de la que solo queda su mal recuerdo, no solo resulta una simpleza, sino una falta de respeto a las víctimas de la banda terrorista.
Lo grave de estos discursos impregnados de simplezas, que alcanzan a movilizar un electorado, acaso de iguales entendederas, y ganan espacio en las instituciones, en principio democráticas.



























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.27