La fealdad se nos hizo visible en la esquina de la ciudad histórica.
Nadie está libre de la mala educación, que es lo primero que se ha globalizado. Las pintadas en la fachada de la vieja casa, que luce las ventanas típicas laguneras, denotan la estupidez del ser humano y hasta dónde está dispuesto a llegar; que es lo mismo que decir a ningún sitio. Bien es verdad que la señal de tráfico tampoco resulta agradable a la vista del viajero. Sin embargo, entre tanto trazo de spray, acentúa su presencia provocadora. Seguramente será necesaria en los tiempos de hoy, pero que esas señales contribuyen a distorsionar la arquitectura del entorno tampoco se puede negar. Es una pena que se hayan aliado los maleducados y las normas de tráfico. Una terrible pena.
Pero hay más: miren detenidamente la imagen.





























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