Si entendemos que las definiciones son limitadas, entonces no podríamos definir la ciudad en la que hemos nacido; las palabras no podrían cubrir todos los matices que quisiéramos expresar. O es la ciudad, compleja en su sencillez, o es nuestra propia incapacidad.
Cada día Arucas nos ilumina con una mirada nueva; con un tono de luz casi único después del chaparrón que la ha cubierto. Y así nos encontramos con la imagen inicial, convertida en metonimia, que acompaña este comentario: la Acequia Alta y la Montaña que se adivina hablan de un lugar reconocible para los lugareños que, con el verde del otoño, parece haber adquirido una proyección en el lienzo imaginario.
Lo que queremos decir es que nuestra ciudad es una metáfora. Arucas solo es un nombre. Usted, inteligente lector, ha de poner el título que más le interese. Porque esta pequeña crónica, y encima sentimental, no solo pretende hablar de la ciudad aruquense, sino que, en su modestia, intenta ir un poco más allá. Es como la música que el compositor crea en el pequeño estudio de su casa. O como el cuadro imaginado en el taller del pintor, donde al colocar las pinturas para convertir la realidad interpretada en el lienzo, ofrece una visión del conjunto. Por eso las distintas imágenes que les proponemos nos sitúan en el ámbito de “mirar detenidamente”. Es cierto que falta el factor humano en ellas; sin embargo, el hecho de que ustedes las miren lleva implícito el deseo de alcanzar a todos. Porque cada uno es cada uno y porque cada mirada es diferente. O, al menos, eso creemos.
Como verán, improbables lectores, un punto de vista más en la interpretación de lo que nos rodea. Para algunos esta breve crónica no significará nada, y en su derecho están, y para otros quizás sirva para detener la mirada y mandar a paseo la inmediatez. Así que hemos echado mano del labrante, obra del escultor José Luis Marrero, porque en su tintineo lento y pausado se escucha la esencia de la ciudad entera.
Y también porque “mirarArucas” pretende, la verdad, poca cosa.
Apenas un oasis en este mundo exasperante.

































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.133