Entre Guatemala y Canarias, el compromiso social
Alejandro Giammattei (apellido nada parecido a González, Pérez, Rodríguez…) es el nuevo presidente de Guatemala, la misma Guatemala a solo veintiún años del asesinato de José Juan Gerardi (patronímico tampoco cercano a García, Hernández, López...), obispo católico asesinado por el Ejército guatemalteco (escuadrones de la muerte). Su compromiso con los derechos humanos -grandísima ilusión para un minoritario sector de la Iglesia católica arriesgada- sobrepasó los límites de “la legalidad vigente”, patrimonio de las dictaduras. (O tempora, o mores!)
“Monseñor” -como así lo trataron poetas comunistas, revolucionarios, católicos ejercientes, intelectuales de centro y abanderados de libertades desde planteamientos conservadores y liberales- había logrado tres milagros: creó la Oficina de Derechos Humanos (¡dependiente del Arzobispado!); puso en marcha el proyecto Recuperación de la Memoria Histórica y en 1998 (a solo veintiún años de hoy) dio a conocer un informe más convulsivo que la misma geografía volcánica guatemalteca: se llamó “Guatemala, Nunca Más”. El obispo Gerardi conectó pronto con los poetas de Saker-Ti, hombres más preocupados por la denuncia a través de la poesíaFue su sentencia de muerte tras el simbólico consejo de guerra presidido por generales, jefes y oficiales del Ejército cuyos nombres y actuaciones asesinas figuraban minuciosamente detallados.
El obispo Gerardi conectó pronto con los poetas de Saker-Ti, hombres más preocupados por la denuncia a través de la poesía que por el riguroso entramado normativo inherente a ella (rima, estrofas, símbolos, metáforas… En conjunto, el llamado “lenguaje poético”). Saker-Ti pretendió cambiar a través de pacíficas revoluciones la realidad social del país: atraso económico próximo a la miseria salvo sectores privilegiados; población indígena analfabeta (setenta por ciento) frente a la formación universitaria recibida por los hijos de terratenientes, educados en EE UU y sus políticas económicas...
Arévalo Bermejo pretendió con ella lo que Giner de los Ríos y otros intelectuales quisieron para España con la Institución Libre de EnseñanzaPaís este, también, propietario de explotaciones agrícolas a través de la United Fruit Company (UFC) empresa, además, dueña absoluta del transporte ferroviario. Súmense el estado de semiesclavitud, ausencia de elementales libertades, régimen de fuerza bruta… y entenderemos el porqué de Saker-Ti. Este grupo de poetas comprometidos surgió a finales de los años treinta y se forjó entre 1945 y 1951, sexenio en el cual gobernó por elección democrática Juan José Arévalo Bermejo, doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación y fundador de la Escuela Normal de San Luis.
Arévalo Bermejo pretendió con ella lo que Giner de los Ríos y otros intelectuales quisieron para España con la Institución Libre de Enseñanza: introducir el más avanzado pensamiento (pedagogía, ciencia, mundo jurídico…); revolucionar enseñanzas, investigaciones; didáctica en el aula (escuela, institutos)... Obviamente, como en España (antecedente cronológico), Arévalo y los suyos fueron tachados de revolucionarios (comunistas) y EE UU apoyó varios intentos de golpe de Estado (¡La Patria fue vendida al gran filibustero! / Los árboles se duermen en invierno. / Así la Patria duerma mientras ellos imperen, / el gran filibustero y los mil cancerberos [...], escribió Miguel Ángel Asturias).
Y durante el sexenio los poetas de Saker-Ti bajaron a la calle, salieron de sus celestiales moradas y tendieron las manos para acercarse a quienes más los necesitabanFue en 1951 cuando le sucedió un general. La revolucionaria reforma social iniciada años antes tomó más ímpetu (“La tierra para quien la trabaja”) y colmó la paciencia de terratenientes y colonizadores: aviones militares (vendidos por la UFC al precio de un dólar) y pilotos norteamericanos se pusieron al servicio del proclamado “ejército de liberación” y bombardearon lugares estratégicos (Asesinad, / fusilad; / masacrad, / ametrallad la luz; / siempre, / habrá siempre, / siempre habrá luz, son versos de Otto Raúl González). Tras la intervención logística de la CIA vuelven las Juntas militares (1954), se devuelven las tierras a la UFC y los todopoderosísimos hacendados recuperan y lucen sus feudos (Libertad: sígueme dando, / que yo te pago mis deudas. / Llévenme, pues, a la cárcel, / para que más libre sea. Así canta Julio Fausto Aguilera).
Fue pues, desde 1945 hasta 1951, cuando la reforma social emprendió caminos. Y durante el sexenio los poetas de Saker-Ti bajaron a la calle, salieron de sus celestiales moradas y tendieron las manos para acercarse a quienes más los necesitaban, las multitudes analfabetas que no supieron leerlos -a fin de cuentas la poesía sigue siendo poética- o no pudieron: firmaban con una cruz.
Los hermanos Millares Sall (Agustín y José María), Pedro Lezcano, Ventura Doreste y Ángel Johan publicaron Antología cercada, cuyo apellido (adjetivo “cercada”) ya explica su razón de ser.Lo cual, de inmediato, me lleva a dos poetas españoles (Gabriel Celaya y Blas de Otero), quienes en las mismas circunstancias y también por los años cincuenta escribieron desde dos experiencias no coincidentes pero frente a la misma realidad. El primero, Celaya, reclama el compromiso social del poeta: Maldigo la poesía concebida como un lujo / cultural por los neutrales / que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. / Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse. El segundo, Otero, poeta social, pone en duda su efectividad: Da pena decirlo, / pero apenas sí nos leen / los obreros en las fábricas.
Ocho mil kilómetros separan a Canarias de Guatemala. Y en 1947 la simbólica distancia entre los pueblos sería aún mayor. Pero, curiosamente, las circunstancias político-sociales si no coincidían, sí tenían ciertos parentescos. En lo político, por supuesto, nada que ver: Guatemala era un Estado democrático y España no. Pero desde el punto de vista social la situación fue la misma: hasta 1945 latifundios y feudos se habían repartido Guatemala con la UFC norteamericana. Y en España se imponían miserias, hambruna, ausencia de libertades, cárceles, migraciones, fusilamientos...
Por tanto, si los poetas guatemaltecos de Saker-Ti se comprometieron política y socialmente, los grancanarios no permanecieron rezagados. Así, 1947 representa el triunfo de la poesía social española, comprometida y humana, gracias a un grupo de jóvenes aterrados ante la realidad. Los hermanos Millares Sall (Agustín y José María), Pedro Lezcano, Ventura Doreste y Ángel Johan publicaron Antología cercada, cuyo apellido (adjetivo “cercada”) ya explica su razón de ser. Valga, como ejemplo, una estrofa de Agustín: Creando estoy un mundo donde el hombre / goce la libertad que no se cierra / vea la luz solar sin que se asombre / y halle el amor sin pronunciar su nombre / en un lugar cualquiera de la tierra.
Así pues, cuando la sociedad vibra desde dentro algunos poetas dejan la metáfora y cogen la voz popular. Es menos bella, pero tiene más contenido y compromiso.





























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