LEER en verano es un tema recurrente: regresa siempre al calor de la arena rubia y al abrigo de los días azules. En estos tiempos tan tecnológicos, nos asombra ver a alguien con un libro en la mano: es una especie en extinción. Sin embargo, se resiste el ser humano a ser atrapado totalmente por los medios. Por eso, cuando vemos a una persona leyendo, lo que apreciamos es un eslabón más en la cadena de la lectura silenciosa, desde que Agustín se percatara de ello hace ya unos cuantos siglos. De lo que se infiere que LEER no es solo un gesto, sino una manera de estar en el mundo. Y un modo de ser.




























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