
(facsímil fotostático encontrado
en el Parque de San Juan, debajo de un banco)
“Yo, Agapito del Rosario Cruz de la Dehesa, lo tengo meridianamente claro: he de llegar a un acuerdo duradero con mi señora. Así que le he mandado la siguiente propuesta, que no exigencia:
El almuerzo de los domingos en casa de tu madre será quincenal y no semanal.
Ya está bien de tanto Pollo en Salsa.
A ser posible que tus hermanos, es decir, mis cuñados, turnen su presencia dominical. Más que nada porque ellos son más y siempre reman para el mismo lado.
Como la casa de tu madre, mi suegra, es enorme, ya está bien de bajar las burras, que sostienen los tablones del almuerzo, al garaje. En el cuarto colindante con la cocina caben perfectamente y no se molesta a nadie.
Que tu madre siga haciendo la sopa y que el postre de tu hermano pequeño se alterne con queques tradicionales y panes de limón y dulces de Benítez.
Que sí, que vale, que yo también tengo mis cosas.
Al cabo de unos días, Margarita Rosa de las Flores Blancas, mi señora, enviome la contraoferta:
El almuerzo de los domingos, semanalmente. Innegociable.
El Pollo en Salsa se cambiará por ADPB (Albóndigas Desabridas, Pero Buenas).
Mis hermanos, es decir, tus cuñados, tienen vida propia y yo no puedo meterme en ella y decidir.
Acepto la sopa de mi madre: es la mejor, y a los chiquillos-nietos les encanta.
Lo de las burras me da igual.
Que sí, que vale, que yo también tengo mis cosas.
En estos momentos, la negociación continúa, pero no hay fumata blanca .
Quizás en septiembre”.
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