Para el poeta canario, cuya obra ha sido reconocida con el premio nacional José Hierro 2017 o el de poesía Flor de Jara 2019, entre otros, “el lector no puede cerrar un libro y ser el mismo que cuando empezó a leerlo, hay que buscar golpearle a través del lenguaje”
Cuando una se sienta a conversar con Pedro Flores, casi de forma inmediata se da cuenta de que está frente a un escritor de convicciones estéticas y literarias muy sólidas y definidas que no duda en exponer y defender con absoluta convicción y coherencia. Y es que para el poeta, uno de los autores canarios que mayor número de reconocimientos ha recibido a su obra, entre ellos, los premios nacional José Hierro de poesía 2017, el premio de poesía Tomás Morales 1996 o el de poesía Flor de Jara 2019, “la poesía es el cómo, nunca el qué”; una definición que le posiciona radicalmente en contra de esa corriente tan de moda de youtubers o instagrames metidos a hacer poesía.
“El mayor piropo que un escritor puede recibir de un lector es ‘¡cómo me engañó este tipo!’, es decir, lograr golpearle en la barriga, provocar el impacto… el lector no puede cerrar un libro y ser el mismo que cuando empezó a leerlo”, afirma con convencimiento mientras charlamos sentados frente a frente en una de las estancias de la señorial Casa museo León y Castillo, en la ciudad de Telde, donde el escritor imparte un taller sobre creación poética.
Lleva más de treinta años dedicado al complicado oficio de crear poesía. Comencemos por lo más difícil de definir: ¿qué es la poesía? Cuando me hacen esta pregunta, me quedo siempre con la definición de Jorge Luis Borges: cuando me lo preguntan, no lo sé y cuando no me lo preguntan, lo sé. Es decir, creo que cuando lees o escuchas un buen poema, sabes que estás ante un buen poema, sin más.
En sus talleres, diferencia siempre entre la estructura, la arquitectura, que sería el poema, y el cómo escribirlo, que sería la poesía. Exacto, el objetivo de la poesía es lograr, a través del lenguaje, convertir lo universal en particular; la poesía es aquello que transciende a lo meramente literario, y para ello, el poeta asume el riesgo de un código muy concreto: el del verso.
Por contra, ¿qué no es poesía? En la actualidad abundan muchos textos que tienen forma de poema pero ni contienen poesía ni mucho menos son poemas. Es decir, no se trata de una construcción repleta de versos brillantes y de imágenes valiosas seguidas unas de otras, que de forma individual pueden resultar únicas, espléndidas, pero que juntas no llegan a configurar un conjunto estético global. El poema es una construcción estética, un todo. Y eso es lo difícil de crear.
¿Es la poesía esclava de su tiempo? Sí, claro. Nosotros escribimos en este siglo con todo el peso de lo heredado, de lo ya escrito, y seguramente escribimos cosas que, de sobrevivir, no tendrán nada que ver con los cánones estéticos del futuro. La poesía tiene un encaje dentro de una época. Si lo descontextualizados, seguramente estaríamos siendo injustos; por ejemplo, la poesía social española fue esclava de su tiempo, surgió en un contexto de su momento histórico. Ahora bien, basta con leer a Machado, a Miguel Hernández o a Lorca, para entender que hay una buena poesía que ha transcendido a su tiempo…
¿Y qué hace que un buen poema transcienda a su tiempo? Esa es la parte difícil de la poesía. Por ejemplo, al leer Las Nanas de la Cebolla de Miguel Hernández, sabemos que estamos ante un gran poema porque cuando lo leemos nos emociona, nos consterna. Eso es lo que hace que resista el paso del tiempo.
Por tanto, la buena poesía tiene que… Sin duda, que emocionarnos, que nos produzca alguna consternación, que nos golpee. La poesía es el cómo, nunca el qué.
Hay temas constantes que forman parte de la misma creación literaria como son el amor, el paso del tiempo, la muerte o el mismo proceso de creación. ¿Alguno de ellos se repite con más constancia en su obra? Creo que, en el ámbito creativo, los temas son pocos y siempre los mismos. En mis inicios, abordaba el amor en todas sus vertientes, aunque también escribí poemas con contenido social. Ahora me interesa más el paso del tiempo y, sobre todo, la reflexión sobre el hecho de la creación. Me obsesiona mucho el poema como protagonista del poema, la metapoesía.
¿Para quién es escribe Pedro Flores? Creo que el poeta cuando escribe lo que busca es crear los versos que seguramente le gustaría leer; así que, en principio, uno escribe para uno mismo y, en segundo lugar, para los demás.
¿Un verso para repetirse siempre? El verso del poeta peruano César Vallejo: “Me moriré en París con aguacero, un día del cual tengo ya el recuerdo”, este verso relativiza completamente el concepto del tiempo. Para mí, que soy un tipo muy obsesionado con el tema del paso del tiempo, es un verso definitivo.
¿Cree que vivimos un momento de esplendor poético? Lo dudo. La literatura siempre ha sido minoritaria, y la poesía, lo es más. Lo que pasa en la actualidad es un fenómeno bastante ajeno a la creación poética, es más bien un fenómeno de marketing. Me refiero a toda esa cohorte de youtubers e instragrames que dicen hacer poesía. Esta corriente de pseudopoetas puede dar lugar a que el lector que se inicia en la poesía asimile que lo que hacen esos grupos sea verdadera poesía y que de pronto lea, por ejemplo, a César Vallejo y se pregunte ¿pero qué porquería es esta? ¡Ese es el peligro! Porque lo que hacen estos pseudopoetas no es poesía sino la mera exhibición de sentimientos, sin más. ¿Serían capaces de traducir sus sentimientos y convertirlos en un buen poema? Lo dudo.
¿Qué les faltaría? Básicamente leer, conocer a los clásicos. Las redes sociales están sirviendo como plataforma de la mera expresión de sentimientos y esto puede ser una terapia, pero no es poesía. La poesía no es democrática, es decir, la mera expresión de sentimientos no convierte a nadie en poeta. Cuando surgieron estos pseudopoetas tan de moda afirmaban que su intención era democratizar la poesía rompiendo las barreras de la publicación en papel. Pues bien, esto era mentira porque ahora resulta que el objetivo de tener tantos seguidores en esas redes sociales es ¡vender libros! Y que conste que no estoy en contra de este proceso para llegar al lector siempre que esos textos cuenten con algo de calidad, que no es el caso; o sea, no estoy en contra de democratizar la calidad pero democratizar la basura, eso ya no me gusta.
¿Con qué tipo de poesía no puede? Con la obsesionada con la estética del silencio...
¿Tiene el escritor el deber moral de hacer crítica social? La labor del poeta es hacer buenos poemas, eso no significa que los poemas no puedan tener una carga social o política pero no creo que sea su objetivo a priori. Ahora bien, el simple hecho de escribir poesía ya refleja un posicionamiento estético ante el mundo, en realidad, es casi un acto reivindicativo, crítico ante lo que sucede en nuestro entorno.
Usted es un poeta cuya obra ha recibido numerosos reconocimientos y premios. ¿Le han posicionado los premios en el mundo de la literatura? No creo que ganar un premio te posicione como buen poeta o buen escritor, pero está claro que, en nuestro ámbito insular, las opciones editoriales escasean. Así que, en mi caso, a lo que me han ayudado los premios es a publicar mis libros.
¿Qué autor debería estar en todas las bibliotecas? Las obras completas de César Vallejo. Cualquiera que escriba poesía, tiene que conocer la poesía de Vallejo.
¿Qué libro salvarías de la quema? Los Poemas humanos de César Vallejo
¿A qué autor vuelve con frecuencia? A Eduardo Lizalde, autor mexicano premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en español en 2017, y sin embargo, muy poco conocido en España. Lizalde es uno de los referentes actuales de poesía en lengua española.
Por último, ¿se puede vivir de la poesía? Sí, aunque entiendo que uno no escribe poesía con el fin primordial de vivir de ello.
Acabo la entrevista con una sentencia de Flores rondando mi mente: “un buen poema no puede dejarte indiferente”. Y es que, como cualquier creador, la obra de un poeta debe remover los cimientos, las entrañas o, cuanto menos, dejar pensando al lector, cavilando sobre sus palabras y sobre qué nos quiso transmitir, y, aunque muchas veces no lleguemos a averiguar nunca cuál fue el objetivo del poeta, si es que lo tuvo en algún momento, eso no es lo importante; lo que importa, lo que salva al poema, lo que salva a la poesía, es el golpe, el dulce sobrecogimiento en la base del estómago.
Me despido del poeta grancanario sabiendo que estoy ante un gran ‘tipo’, un tipo íntegro, con sus obsesiones y sus miedos, con sus misterios y sus grandezas pero, sobre todo, con esa indomable capacidad para convertir todo estos ‘sus’ en un hermoso poema. ¿Qué más se puede decir después de recibir el ‘golpe’ poético?
Pedro Flores (Las Palmas de Gran Canaria, 1968) Ha publicado los títulos de poesía: Simple Condicional, Memorial del olvido, La vida en ello, Nunca prendimos París, El complejo ejercicio del delirio, El ocio fértil, La poética del fakir,Diario del hombre lobo, Al remoto país donde sonríes, Con la vida en los talones, Memorias del herrero de Nod, Al este del desdén, En los planes de nadie Preparativos para la conquista de Brunei, La poesía debe ser como la bala que mató a Kennedy, El último gancho de Kid Fracaso, Como un león de piedra en el arqueológicode Bagdad, Donde príncipes y bestias,El del hombre que bebió con Dylan Thomas y otros sonetos (libro-disco junto a Andrés Molina), Como pasa el aire sobre el lomo de una bestia, Los versos perdidos del contramaestre del arca,Diario del hombre lobo y otros poemas carnívoros (Antología de poesía amorosa), Sin monedas para los ojos del héroe y Coser para la calle. También los libros de relatos: La verdad no importa, Capitanes de azúcar, El país del viento y Cabeza de rata y el texto teatral Los huesos del poeta y los libros de poesía para niños Fieras sin música y Monstruos, feos y malos de siempre para niños de ahora. En 2016 la editorial Renacimiento publicó una antología del autor seleccionada por el poeta Vicente Gallego bajo el título Salir rana. Ha obtenido varios de premios literarios, entre los que están los Antonio Oliver Belmás, Fray Luis de León, Ciudad de las Palmas, Ciudad de Tudela, Gil de Biedma y Alba, Ciudad de Santa Cruz de La Palma, Pedro García Cabrera, Isaac de Vega, Premio Cajacanarias de cuento juvenil, o Tomás Morales. En 2017 se le concede el Premio Nacional de Poesía José Hierro. En 2019 recibe el Premio Internacional de Poesía Flor de Jara.































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