El canario hospitalario
Opinion
Los canarios, lo sostengo,
Los canarios, lo sostengo,suelen ser hospitalarios
por naturaleza, creo,
especialmente en los campos.
De paso por Carne de Agua,
un verde barrio de Guía,
por Verdejo pregunté,
y me contestó enseguida
un amable campesino,
junto a la puerta de un bar.
Se permitió una licencia
cuando me indicó el camino:
y pasado Bascamao,
salta a la vista Verdejo,
que rima bien con pendejo.
-¡Perdón! -repliqué, sonriente,
aunque un tanto mosqueado.
- Es de broma, caballero.
No se sienta usted insultado.
Si no tiene mucha prisa,
échese un pisco conmigo,
que el vino está que da gusto
y hay carnita de cochino.
Soy amante de imprevistos
y acepté la invitación.
Y, tras las presentaciones,
al bar entramos los dos.
Nos echamos varios piscos
y enyesques, y conversamos.
Con el pico ya caliente,
él se echó un punto cubano:
“Ya se murió Cabezola,
no podía ser eterno.
Coja cada hijo un cuerno
que le sirva de pistola”.
Más tarde nos despedimos,
y mi rumbo continué.
Con la alegría del vino
por el camino canté.
Y cuando llegué a Verdejo
y vi ese campo florido,
fui y me abracé a sus colores
y allí me quedé dormido.
Foto: Ignacio A. Roque Lugo




























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