Hastío político del estío
Cuando las temperaturas tocan techos jamás sufridos y el sofocante calor esgrime la fortaleza invencible de su naturaleza, no dejamos de escuchar voces contra el deterioro del ecosistema y que auguran un cambio climático de dimensiones desastrosas a la humanidad futura.
En estos grados de embriaguez solar en el que nos encontramos, bajo el techo de un Parlamento acondicionado para aguantar lo que le venga por muy desalentadora que sean las manifestaciones de los representantes políticos,, el único nudo en la garganta que se deja ver es el de los que usan la corbata por respeto y los que un ex dirigente socialista no dejaría de nombrar como “descamisaos” de la época, los y las que creen que lo natural es reivindicativo y por el contrario, dejan bien encorsetadas sus estrategias para lograr obtener el beneficio del poder.
Accediendo al refranero español con la utilidad que nos acostumbra, los usos de la lengua permiten destacar aquello de que “el hábito no hace al monje”, cuya observancia para algunos y algunas es suficiente terminología habiendo una parte de estos que reflejen la verdadera realidad de que en ocasiones “las apariencias engañan”.
Demasiados mechones de ideologías diferentes para encontrarse en una misma melena, eso es la verdadera idiosincrasia de una manera de buscarse la vida por el valor de su posición en el jeroglífico de las formaciones políticas; la derecha es una de las que se caracteriza por mediar con el capital codo con codo, salvaguardar intereses afines con el uso del posicionamiento de sus líderes y encontrar en definitiva el negocio de sus vidas, lo que vulgarmente, porque es vulgar, se define como carrera política mientras en el mundo de los ciudadanos y ciudadanas normales se traduce en expediente curricular o vida laboral intensa y larga; todo lo menos parecido a la de la carrera representativa de los primeros que es corta y a la vez lucrativa.
Lo de la ideología servida como izquierda no deja de ser en muchos de sus protagonistas un sueño cercano a la utopía, tal vez por ello no logren el provecho de la anterior porque además de ser más incierta, pasa por quedarse muchos y muchas de ellos en un puesto de trabajo del que pidieron excedencia para dedicarse a lo de los mítines procediendo a utilizar la vacante apartada nuevamente ocupada; otros y otras sin embargo, pasaran por utilizar su caché personal y profesional en favor de algún empresario que se jactase de saltar al lado izquierdo apareciendo en verdad como una pequeña entrada de capital transparente y fresco o simple simpatizante de ideales y ensoñaciones de que todos y todas somos iguales, de que tenemos los mismos derechos , las mismas oportunidades y trato legal aunque pertenezcamos a clases sociales diferentes.
Entrada la primera quincena de un verano que se nos comunica calenturiento, espléndido en temperatura y seco en lluvias, las tormentas pueden ser protagonistas. Las habrá ligeras de lluvia, pero atronadoramente ruidosas; parece haberse puesto de acuerdo la naturaleza y la política, en el back-saje de esos festivales melodiosos de Moncloa podremos pasar a un concierto de clásica demagogia en espacios informativos. Típico de la política por otro lado, salvo excepciones de piscinas municipales o empantanados acuerdos institucionales en alguna comunidad autónoma, nos espera un verano inseguro.



























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