De Albojaira (Granada) a la jaira canaria
Es costumbre granaína el desayuno a base de tostadas (no con pan de molde), aceite y tomate triturado. Mientras gozaba placenteramente de tal sencillez gastronómica me fijé en la etiqueta de la botella (foto) y, de repente, recordé el término canario jaira al leer el lugar de procedencia (Albojaira, Alfacar) del az-záyt (‘jugo de la aceituna’) o aceite, palabra masculina aunque en Canarias a veces se escucha como femenina (“está quemada”), variante de género solo registrada aquí (¿será por incorrecta analogía con el alma, el arma, el alba, aunque las tres reciben el acento en la primera sílaba?)
Albojaira (Al-Buhaira, ‘la laguna’) es el topónimo correspondiente a un paraje de olivar sito en el municipio de Alfacar (‘tierra de alfareros, alfarería’), Granada: allí asesinaron a Lorca. Y como el habla canaria y el Diccionario Básico de CanarismosMientras gozaba placenteramente de tal sencillez gastronómica me fijé en la etiqueta de la botella (foto) y, de repente, recordé el término canario jaira (DBC, Academia Canaria de la Lengua) registran la voz jaira con distintos significados quizás pudiera haber próxima, lejana (o ninguna) relación entre el topónimo granaíno (terminación jaira de al-bojaira) y la forma usada en Gran Canaria (Altos de Gáldar, por ejemplo), Fuerteventura, La Gomera y La Palma.
La presencia árabe en España no solo permanece en la monumentalidad arquitectónica (Alhambra de Granada, Mezquita de Córdoba…), sino en otros muchos campos. Así, por ejemplo, los relacionados con agricultura (alcachofa, alfalfa, aceituna, arroz…); organización cívico-militar (alcalde, alfanje, almirante, alférez); vestimenta (albornoz, alpargata); matemáticas (álgebra, cero, cifra); accidentes geográficos (albufera); profesiones (albañil); objetos varios (alcancía, almohada, ajedrez, alfil)… y la toponimia (Al-Andalusiya, adjetivo referido a Al-Ándalus; Guadalquivir, ’río grande’; Guadiana, ’río de patos’; Guadalajara, ’valle de las fortalezas’; La Mancha, ’sin agua’; Zújar, ’rocas’; Alpujarras, ’tierra de pastores’; Jabalcón,quizás pudiera haber próxima, lejana (o ninguna) relación entre el topónimo granaíno (terminación jaira de al-bojaira) y la forma usada en Gran Canaria camino de Freila -entorno familiar-, ’montaña de metal’…). Y así, estimado lector, hasta cuatro mil arabismos (unos mantenidos, otros ya desaparecidos).
Demostrado también está el origen de los primeros pobladores de Canarias (quizás siglo III a. C.): acaso por luchas tribales; tal vez a causa de ataques romanos a la búsqueda de esclavos o quizás por planificaciones comerciales púnico-romanas, lo cierto es que llegan a las islas distintas oleadas de gentes procedentes del norte africano, fundamentalmente bereberes (vientos, mareas y corrientes actúan a su favor).Desde el punto de vista lingüístico la presencia andaluza es manifiesta en Canarias; tanto, que los estudiosos de nuestra habla se refieren a ella como variante del dialecto andaluz. De ahí la denominación de una isla, Canaria, término derivado de los canarii, una de las ramas bereberes aquí asentadas (y no del latín canis, ‘perro’, tal como se argumentó durante bastante tiempo). Por tanto, africanos. Y como en Canarias la jaira se relaciona fundamentalmente con cabras, ¿introdujeron los pastores canarii la voz?
Desde el punto de vista lingüístico la presencia andaluza es manifiesta en Canarias; tanto, que los estudiosos de nuestra habla se refieren a ella como variante del dialecto andaluz. ¿Por qué? Tras el descubrimiento de América, oleadas de aspirantes a colonizadores (mayoritariamente andaluces) hacen escala en las islas. Muchos continuaron, pero otros se establecieron gracias a los repartos de tierras tras la definitiva conquista de Canarias.
Y dejaron, claro, sus particularidades lingüísticas, fundamentalmente de sectores sociales poco instruidos (agricultores y ganaderos). En efecto: se expandieron con rapidez la aspiración de la f inicial latina (jeder, jilorio); el seseo de hablantes sevillanos (a pesar del empeño contrario a su uso por peninsularizados canarios actuales); la igualación r / l (Garda, Terde) y la implantación de andalucismos -pocos, pero arraigados-. (Un artículo mío publicado el pasado abril -“Palabras que recuperé en Granada”- plantea las variedades). ¿Trajeron consigo el término jaira?
Para el sabio investigador canario Navarro Artiles (Teberite: diccionario de la lengua aborigen canaria) los significados en Fuerteventura son ‘cabra’, ‘cabra doméstica’, ‘cabra joven’.La foto que encabeza este artículo, estimado lector, me la envió el señor Treceño, gerente de la fábrica y envasado de aceite de oliva y a quien agradezco el grandísimo interés y aportación. Tras sus pesquisas (“le hablo del conocimiento popular de los antiguos del pueblo”) la conclusión ya la avanzo desde las primeras líneas: “Albojaira es el topónimo que corresponde a un paraje de olivar, en Alfacar. Procedente del término del dialecto hispano-árabe que se hablaba en época andalusí, al-Buhayra, que significa “la laguna”.
Para el sabio investigador canario Navarro Artiles (Teberite: diccionario de la lengua aborigen canaria) los significados en Fuerteventura son ‘cabra’, ‘cabra doméstica’, ‘cabra joven’. Añade dos notas: “1. Las jairas -llamadas también jairitas- son las cabras que se tienen entabuladas en la casa, frente a las cabras, que son las que andan en el ganado. 2. Benítez [se refiere a A.J. Benítez, Historia de las Islas Canarias] piensa que la forma sea auténticamente prehispánica”.
Según el profesor Godoy Santana, majorero, la palabra se refiere a la cabra joven (incluye al baifo, cabrito). Irene Hormiga, también fuerteventurense, lo reitera: es la cabra. Pero se refiere a ella como “el jaira”. La considera arabismo. Su abuelo cantaba “¡Jairita, jairitaaa!”.
El DBC documenta la voz también como masculina: puede referirse al macho cabrío ‘que se cría junto a la casa del dueño’, al burro o al perro (La Gomera). Manuel Díaz García y Juan Félix Díaz Quintana son otros dos informantes galdenses de rigurosa precisión. Uno es poeta y panadero (Juncalillo); el otro, filólogo y profesor de instituto nacido en El Incensial o Inciensal, barrio próximo a Caideros y también alejado del casco.
El primero define la palabra como referida a la cabra nueva (coincide con la tercera acepción del profesor Navarro Artiles) y amplía su significado: ‘Para referirse a una persona demasiado eufórica o que hace cosas muy pueriles’. Canta la llamada a la cabra: “¡Ja, ja jaira, ¡jaaaira, jairiiitaaa!”.
Para el profesor Díaz Quintana el término jaira se usa para llamar la atención a la cabra y para referirse a un comportamiento. Y como de cabras va la cosa, me dicta un dicho recibido de su madre, y esta de una abuela: “La cabra que se arregosta a jabas [a habas] tarde [‘finalmente’] le duele la cajeta [‘quijada’]”. Es decir: cuando una mujer se acostumbra a relaciones ajenas a la pareja, al final recibe golpes...
El DBC documenta la voz también como masculina: puede referirse al macho cabrío ‘que se cría junto a la casa del dueño’, al burro o al perro (La Gomera). En La Palma la jaira es ‘la cabra pintada’ (pintas pequeñas en el cuerpo).
¿Casualidad? Tal vez… o quizás no. Canarii isleños; árabes en Granada; agricultores, pastores; colonos andaluces en Canarias..., ¿azar?



























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