El acuarelista Guillermo Sureda realizó esta obra en 1948. Se trata de un detalle y una visión genuina de Gerona. El pequeño río que refleja parte de la ciudad es la puerta de entrada a la visión de todo el cuadro. No cabe duda de que Sureda supo captar un instante desde su mirada de artista. Los tonos y matices definen la obra toda y deja en el que observa un espacio para la interpretación.
En realidad, lo que nos presenta el acuarelista es un libro abierto donde, en esta página, al menos, debemos descubrir lo que allí pasa. Por ejemplo, la vida misma.




























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