En la cuerda floja

Opinion

leonilojulio2017Volvemos, sin ningún tipo de remilgo, a caminar en un vértigo permanente. Las sonoras declaraciones de quienes nos vienen a salvar, por el solo hecho de exponerlo públicamente, parecen estimularnos a permanecer en ese riesgo. Nada nos hace meditar. Quizá las prisas nos eviten pararnos un momento. Continuamos sin remisión, nos mantenemos expuestos sin más. A veces, por confundir la línea del horizonte, nuestros pasos nos conducen al lugar equivocado. No sé si alguien escarmienta, o simplemente se trata de una cabeza ajena, mientras las cosas conservan su posición en ese espacio donde las colocaron. Sin embargo, estar sobre el alambre, parece concitar glorias al personal.

Como no pudo –o puede– ser de otro modo, todo el mundo se ha puesto a la labor. Se van reuniendo, ya sea en público o en secreto, para negociar posibles salidas a la situación. Y en algunos casos, no sé si por la facilidad de los números o por el interés por medrar, se han ido logrando algunos primeros acuerdos. Otros, como parece suceder en estas isla azotadas por los frecuentes sirocos, van mirando a uno y a otro lado, por ver cómo mejor quedan en la foto. Léase donde logran mejores réditos. Allende los mares, donde la capitalidad focaliza la práctica totalidad de las miradas, también se logran algunas relaciones. Incluso en aquellos casos donde se dice que no, aunque en la práctica sea sí, se van revelando evidencias con el blanqueo de quienes vienen a recordarnos de dónde venimos, esperemos que no sea también adonde nos lleven.

Cuando pensábamos haberlo escuchado todo, saltan nuevas expresiones. Es cierto que ya estaban, aunque la diferencia está en quienes hacen uso de la expresión. Me refiero a la amenaza de Ábalos de volver a repetir elecciones, si no son ellos los elegidos. Refleja en su discurso, poniendo en evidencia que las simetrías también se dan en política, acontecimientos y mensajes ya conocidos con anterioridad. Seguramente, por aquello de no ser original en aras de la modestia. Sabemos que todo esto tiene una finalidad, o un final, que no es otro sino el logro del poder, los próximos cuatro años –si el fundamento tiene buena fortaleza– o hasta que una moción de censura les devuelva a la oposición, de resquebrajarse la cimentación. Sea lo que fuere, la actualidad se pone peliaguda, pues varía a velocidades de vértigo. Lo que hoy es una realidad, mañana deja de serlo, cayendo en el más oscuro de los olvidos.

De todo esto, que no es sino la realidad pura y dura –el mercado, amigo, nos diría Rato–, si algo pudiese sernos molesto, no es sino la contumaz majadería de tomarnos por tontos. Se piensan tan inteligentes, tan soberbios son, que consideran tonto a todo el resto de mundo. A quienes no sean ellos y sus amistades, también las personas piadosas que les hacen los coros, siendo el resto desconocedor de esa verdad que les fue revelada, no sé cuánto ha ya. Nos hablan de los intereses patrios, de los intereses generales, que generalmente pasan por los de ellos, para en realidad conseguir lo que buscan desde el principio, en palabras de la nueva portavoz de Cs en el Congreso: pillar cacho. Seguramente, al darse cuenta de sus palabras, habrá pensado en cuan acertada estuvo con esa expresión. Mientras, el pueblo llano –soberano le llaman, como el coñac–, sigue en la cotidianeidad de la cuerda floja a la que le someten o, peor aún, se deja someter a veces.


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