La campana anuncia el horizonte. Antes alguien se subía a la torre y la tocaba. Ahora, un artefacto eléctrico, seguramente, desde la sacristía, la hace sonar y anunciar las misas y los duelos. Y las fiestas, claro. Pero esta campana tiene otro don: avisa del horizonte en los días claros y lo esconde en los grises. Es una campana que anuncia la vida y los tiempos del día. Llegar hasta donde se encuentra, después de 158 escalones de madera, ha supuesto el reconocer de cerca el sonido. Mirar el sonido y escuchar el horizonte es una única cosa. Por eso el fotógrafo intentó plasmar en un clic la vida entera.




























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