Otra vez en campaña
La permanente actividad de la disputa política, podrá alcanzar en algunos casos un nivel de hartazgo. La situación no es buena, pues si al estado de las cosas, le añadimos la inhibición por cansancio del electorado, podríamos entrar en un terreno muy arriesgado. Si la cuestión de la representación goza de una notable fragilidad, cualquier aspecto que le afecte, tendrá efectos perversos. Sabemos que supone una democracia representativa como es la española. Escasa participación de quienes no forman parte de la cohorte política, con una mayor influencia y privilegios, si cabe, que el resto de los representados. De ahí, que a pesar de los vientos –sean o no favorables–, habrá que continuar navegando.
La actual campaña, que supone en menos de un mes la reiteración del discurso político y toda la actividad que en torno al mismo se suscita, va a resultar en relación con la anterior quizá algo más relajada. Es cierto que, aparte de las europeas con su consabida importancia, las otras por presentar un ámbito más delimitado, también van a presentar una mayor disparidad de discursos. Cada uno irá enfocado a la institución para la que se vaya a elegir la representación. El incienso de las encuestas electorales ha vuelto a plasmar su aroma en la actualidad. Tales encuestas, al igual que sucede con los ámbitos electorales, presentarán unos resultados bastante delimitados, que nos trasladarán la foto fija de cada una de las instituciones en ese momento. La primera, debida al CIS, ya ha hecho acto de presencia. A pesar de las fechas en que se tomó la muestra, los resultados aparentemente convalidan –con sus limitaciones territorial e institucional–, los recientes resultados de las generales. Al menos, en términos generales, aparentan una reactivación de las organizaciones que tradicionalmente han representado las opciones progresistas frente a las conservadoras o ultraconservadoras.
Otro aspecto a destacar, sobre todo en Canarias por las peculiaridades de sus instituciones, será el número de listas que habrá de presentar cada una de las opciones políticas, si quieren tener presencia en todas las urnas que se abrirán la mañana del 26 de mayo. Si bien, por el adelanto electoral, nos vamos a ahorrar dos, las que estarán presentes pondrán en riesgo la estabilidad de las mesas donde se coloquen. De mayor a menor ámbito, las europeas; las autonómicas –dos motivadas por la renovación del Estatuto–; las locales, dos también en el ámbito canario, por aparecer los Cabildos y los Ayuntamientos, suponen un total de cinco urnas, salvo error u omisión. La cosa, pudo haberse agravado de no ser por el adelanto.
Independiente de tal singularidad, en lo que a las mesas respecta, esta nueva campaña y su corolario con la culminación de la misma, presenta otra. La constitución del gobierno del Estado, que estará sujeta a los resultados de las elecciones de las que ahora inician la campaña. A nadie se le esconde, si nos atenemos a los resultados de las generales, que para quienes fracasaron en ellas, esta otra confrontación electoral, la van a entender como una nueva oportunidad. Una ocasión para resarcirse de los golpes recibidos en aquellas. Por otro lado, quienes salieron bien parados de las generales, buscarán revalidar los resultados o, incluso, mejorarlos en las del 26 de mayo. No tengamos prisa, aguardemos acontecimientos, que todavía nos quedan quince días de esta otra campaña electoral.





























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